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Crítica:

La sombra del arte

Contra la inmortalidad del arte, su degradación física. Una exposición realza lo efímero en obras llenas de ingenio

El arte clásico pretendía la permanencia en el tiempo, por eso se servía de materiales, como el mármol, el bronce o el oro, que se llamaban "nobles" porque aseguraban la inmortalidad de las obras. Una manera de enunciar la condición anticlásica en el arte de la posmodernidad ha sido utilizar materiales impermanentes o construcciones efímeras. La idea de crear un arte desmaterializado trajo como consecuencia la aparición de nuevos géneros artísticos, alejados de la pintura y la escultura que aún mantenían un aura clasicista, surgiendo, entre otras, la "instalación", una práctica artística que pone el acento en la acción creadora y en el medio espacial, desenfocando la atención sobre los objetos. Al plantearse este tipo de obras, los artistas están valorando más los procesos que el resultado final de la obra.

on&on

La Casa Encendida

Ronda de Valencia, 2. Madrid

Hasta el 16 de enero

www.lacasaencendida.es

Cuando parecía que estos experimentos habían tocado fondo y que este "género" había ofrecido todo lo que podía dar de sí a través de innumerables experiencias realizadas durante los últimos cuarenta años en todos los continentes, dos comisarios de exposiciones, Flora Fairbairn (Reino Unido, 1972) y Olivier Varenne (Francia, 1977), han seleccionado a 13 artistas, procedentes de 10 países diferentes, que hacen de lo efímero y lo procesual el tema de su trabajo. Lo interesante es que, después de todo lo visto y del manto de banalidad que el exceso de información hace recaer sobre la actividad artística, hay en esta exposición ideas nuevas y obras impecablemente realizadas. En este heterogéneo conjunto de obras y autores se aprecia la existencia de una serie de hilos que, bien tejidos por los comisarios, permiten contemplar aspectos insólitos de la actividad artística actual. Algunas de las obras pueden pecar de ser excesivamente ingeniosas o anecdóticas, pero esas circunstancias, que habitualmente suelen restar mérito, se convierten en aspectos positivos al ser consideradas como piezas de un conjunto: la exposición que lleva por título on&on.

Desde el punto de vista conceptual, ese conjunto habla de la relación entre los procesos ciegos de la naturaleza y la voluntad poética del arte. En el fondo, las obras que se presentan son apostillas sobre la naturaleza de lo artístico o, si se quiere, sobre la sombra que produce el arte en la vida cotidiana. En lo más profundo, esta exposición trata sobre la inmaterialidad de una sombra que permite mostrar la silueta del cuerpo artístico. Como toda sombra, los contornos de ese cuerpo aparecen deformados, pero no por ello dejan de tener interés. La referencia a lo cotidiano y reconocible hace que la exposición, con independencia de los vericuetos teóricos en los que se enreden sus comisarios, resulte apta para todos los públicos que observan, entre atónitos, divertidos e interesados, estas obras con una fruición que no es habitual que se produzca en la mayoría de las manifestaciones del arte actual.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 1 de enero de 2011