Cartas al director
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Salvemos Chillida Leku

El año 1981 yo era una estudiante de COU en el IES Jaume Balmes de Barcelona. A la profesora que impartía la asignatura de Historia del Arte, Marina Alonso, le debo agradecer no solo sus clases, sino el hecho de habernos descubierto, en una exposición en la calle Petritxol, la obra del escultor vasco Eduardo Chillida.

Recuerdo que con la alegría e inconsciencia de los 17 años entré en la sala y me quedé en silencio, un silencio contemplativo. Estaba absoluta e irremediablemente seducida por la obra de Chillida. Fue un amor a primera vista y de los que duran para siempre. Aquella primera impresión solo fue superada por el privilegio de haber podido visitar el Chillida Leku en Hernani en tres ocasiones, en 2002, 2007 y 2009.

He recibido con inmenso dolor la noticia del inminente cierre del Chillida Leku. No puedo creer que el sueño de un gran escultor, de un gran hombre, se desvanezca. No lo podemos consentir. Creo que ha de existir otra solución y desde aquí quiero hacer un llamamiento a todos aquellos que como yo admiran y respetan la figura y la obra del insigne escultor vasco. ¡Salvemos Chillida Leku.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0012, 12 de diciembre de 2010.

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