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ETA consulta el final de la violencia a presos y ex militantes en el extranjero

La izquierda 'abertzale' se inspira en los estatutos del PSOE para un nuevo partido

ETA ha abierto un periodo de consultas a sus organizaciones antes de tomar una decisión sobre el alto el fuego permanente y verificable que le reclamó en septiembre la izquierda abertzale de forma conjunta con Aralar y Eusko Alkartasuna. La consulta no solo se ha extendido a la militancia de base, sino que se ha ampliado a veteranos ex militantes en el exterior, residentes desde hace muchos años en países como Cuba, Venezuela o México, además de a las cárceles, donde se encuentran recluidos numerosos dirigentes de la banda terrorista.

Este dato pone de manifiesto la trascendencia que ETA otorga a la nueva situación. Nunca en las fechas previas a las anteriores treguas había ampliado el abanico de consultas como en esta ocasión. Con la particularidad añadida de que la mayoría de los colectivos consultados, incluidos los presos, defienden el final de la violencia. En el caso concreto de los presos, una amplia mayoría está en sintonía con la propuesta de la izquierda abertzale de poner fin a la violencia, frente a otros dos sectores minoritarios: uno que ha roto abiertamente con ETA y un segundo que es contrario al cese del terrorismo. Algo similar sucede con los militantes y ex militantes residentes en el exterior.

Batasuna planteará el acercamiento de presos cuando ETA declare el cese

El ex dirigente de ETA Antxon defiende la vía política ante los reacios

Según fuentes de la izquierda abertzale, la amplitud de esta consulta explicaría el retraso de ETA en pronunciarse sobre la reclamación de alto el fuego permanente y verificable, cuya primera iniciativa partió en marzo de cuatro premios Nobel de la paz (dos irlandeses y dos sudafricanos) animados por el abogado sudafricano Brian Currin. Este fijó como plazo para la declaración de ETA el final de este año.

La izquierda abertzale rehúsa pronunciarse sobre el tiempo que tardará la banda en anunciar su decisión. Admite que puede haber tensiones en su seno que también expliquen la demora, pero sus portavoces subrayan que ignoran los movimientos de la banda, ya que carecen de los lazos con ETA que tenían en el pasado.

Tampoco el Gobierno dispone de información fehaciente sobre la banda debido a la disminución de su actividad desde septiembre. Pero no cree que declare a corto plazo el cese definitivo porque está convencido de que no todos los terroristas lo asumen. Cree que el proceso se prolongará y no descarta alguna acción violenta, fruto de alguna escisión.

Mientras, la izquierda abertzale sigue dando pasos para desmarcarse de la violencia. El 27 de noviembre anunció en Pamplona la presentación de los estatutos de una nueva formación política que incluirá el rechazo a la violencia y el acatamiento de los requisitos de la Ley de Partidos.

La izquierda abertzale, una vez asumido el rechazo a la violencia y la asunción de la Ley de Partidos, está dispuesta a ponérselo difícil a los tribunales si tratan de evitar su legalización. Fuentes de esta formación precisan que los nuevos estatutos serán similares a los del PSOE. Algo debía saber el lehendakari, Patxi López, porque en la última sesión de control parlamentario contestó a una pregunta de EA: "Integrarse en democracia no es solo presentar unos estatutos en el Registro. Se pueden copiar de cualquier asociación legal".

La izquierda abertzale no quiere precipitar acontecimientos. Prefiere esperar a que ETA haga su declaración de alto el fuego permanente y verificable antes de inscribir el nuevo partido en el Registro del Ministerio del Interior, para que esa inscripción se produzca en un marco más favorable a sus intereses. En el caso de que esa declaración no se produzca en la fecha límite de enero, la izquierda abertzale prepara un plan B en la dirección de desmarcarse más de ETA.

En el momento en que se produzca la declaración de la banda, la izquierda abertzale no solo pretende intensificar la batalla por su legalización, sino que reclamará la concentración de los presos de ETA en unas pocas cárceles vascas o cercanas al País Vasco y la posibilidad de acceder a ellos para convencer a los más reticentes al cambio. También planea iniciativas populares, de carácter transversal, como proclamas por la paz entre organizaciones sindicales, de mujeres, etcétera, así como en el terreno de los símbolos.

A la vez, la izquierda abertzale intensifica su trabajo interno para consolidar en sus bases la apuesta definitiva por las vías políticas y evitar que se repita lo sucedido en anteriores treguas. En este contexto es importante la conferencia que el ex dirigente de ETA, Eugenio Etxebeste, Antxon, pronunció el jueves en Rentería (Guipúzcoa), una localidad con fuerte implantación de Batasuna, donde la nueva orientación de la izquierda abertzale encuentra resistencias. Allí, Antxon dio a conocer el argumentario que los líderes de la izquierda abertzale utilizan para convencer a los reacios a abandonar el terrorismo.

El argumentario tiene la peculiaridad de que no rechaza el pasado de ETA e incide en que aquella "lucha" no ha sido inútil porque ha servido para introducir la autodeterminación en la agenda política de Euskadi y crear un movimiento político independentista. Pero también señala que el procedimiento armado está superado y que la única vía posible para defender hoy la autodeterminación es la política. Y que si se deja pasar el tiempo existe el riesgo de perder el capital político acumulado.

La izquierda abertzale planteó ayer en Pamplona la elaboración de un estatuto de autonomía para las tres provincias vascas y Navarra que sea refrendado por la ciudadanía en cada territorio. En la imagen, Santi Quiroga, portavoz de la izquierda abertzale.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 12 de diciembre de 2010