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Reportaje:

Galicia gana terreno a León

O Courel recupera montes a lo largo de seis kilómetros que estaban sin deslindar, pero no logra la cumbre de A Cogoluda, que antiguamente era en parte gallega

A lo largo de unos seis kilómetros de montaña empinada (aunque los pinos vinieron luego) la raia nunca llegó a pintarse. Los vecinos de hace 84 años, unos del lado de Galicia, los otros del de León, no tenían prisa por entenderse. Así que el Instituto Geográfico tomó la determinación de levantar acta, dando por válido el desacuerdo, el 22 de noviembre de 1926: "La línea de término entre los mojones quinto y sexto se deja sin describir por no haber habido conformidad en cuanto a la posesión de hecho ni a la de derecho entre las comisiones presentes". Con estas palabras se abría un paréntesis en la frontera, confirmado en 1972, de nuevo por el Instituto Geográfico. El mapa del catastro tampoco aclaraba nada, porque pintaba la línea municipal más adentrada en Galicia que el límite provincial y autonómico. Incluso cuando se delimitó el espacio protegido por la Red Natura, se siguió la raya falsa que empequeñecía O Courel. Daba la impresión de que un pedazo del municipio leonés de Oencia era gallego. Aunque no era esto algo que importase mucho a la gente, las cosas sobre el papel, porque en realidad, en aquel confín del país gallego los vecinos de Ferramulín (O Courel) y Villarrubín (Oencia) respetaban, como antaño, los usos y costumbres.

Estaba en juego el paisaje de un cartel promocional de Turgalicia

A la reunión asistieron los dos vecinos más viejos de cada parroquia

Hasta que, en 2009, la mancomunidad de montes de la banda leonesa, con una subvención de la Junta de Castilla y León, contrató a una empresa para reforestar con pinos sus dominios. La firma Serfonor se echó al monte con las máquinas e invadió una parte de lo que los courelaos consideraban suyo. Saltaron las alarmas, un portavoz vecinal de los de la parte gallega, José Antonio González, empezó a consultar archivos y se encontró con que el catastro del marqués de la Ensenada les daba la razón.

A finales del año pasado, se organizó una comisión de deslinde, hubo luego varias reuniones en la tierra de nadie y alguna declaración del regidor de Oencia, el alcalde roquero del PP, que no cayeron bien a este lado de la frontera incierta. El 29 de junio, tomando como lugar de encuentro un punto de la carretera que recorre aquella zona (y que en algún tramo no estaba claro qué Administración debía cuidar) tuvo lugar el acuerdo definitivo entre los vecinos de Ferramulín y los de Villarrubín.

Como marca el protocolo, por cada lado se presentaron los alcaldes y un par de concejales, los secretarios municipales, los comuneros con su representante, un enviado por cada Diputación y otro por cada Gobierno autónomo. Estaban, además, los vedraños, los dos vecinos más viejos, pero aún en plenas facultades, de cada una de las parroquias afectadas por los deslindes. Y, por supuesto, la Guardia Civil. Por si había lío.

Pero no lo hubo. Las Administraciones no aportaron papeles, tampoco los vecinos de las parroquias de Oencia. Solo los de Ferramulín (que tienen la parroquia en ruinas entre los cascotes del pueblo desmoronado de Hórreos), llegaron a la cita documentados. Y repasando el territorio de norte a sur, entre Chao dos Lobos y Lastredo de Mazales, o lo que es lo mismo, entre los mojones quinto y sexto donde se desdibujaba la línea, fueron haciendo valer sus derechos.

Y los de Villarrubín fueron cediendo, a pesar de que alguna de las autoridades presentes les recordaba a los vecinos que lo que allí se estaba tratando no tenía vuelta atrás. Hasta que el acuerdo pase por el Consejo de Ministros y se tracen los nuevos mapas, no se sabe cuánta superficie ha ganado Galicia a León, pero González asegura que, a lo largo de seis kilómetros, la línea de desplazará hacia oriente "en algunos casos unos 200 metros y en otros, un kilómetro". A O Courel han sido devueltos los montes donde Serfonor entró con máquinas y pinos, el acceso a la Cova da Vella y la mitad de Pena Picada, donde el río Selmo describe un meandro entre prados que ha sido imagen en todo el mundo de los carteles de Turgalicia. Antes, no estaba claro que ese paisaje inverosímil fuese gallego. Ahora, se sabe que la mitad, partiendo longitudinalmente el meandro, lo es.

Pero al llegar al extremo sur, los de Oencia se resistieron a ceder y los de O Courel no insistieron. Los vecinos de Ferramulín y los de Villarrubín, al fin y al cabo, se echan una mano siempre durante la matanza do porco y otras citas periódicas importantes. Según el Catastro de Ensenada, la mitad del monte de A Cogoluda era gallega en 1752. Incluso en 1834, según otro documento, era así. Ahora, desde junio, es una cumbre de León. Y el colectivo SOS Courel no se conforma. Anuncia una marcha para "recuperar de forma pacífica" el dominio histórico.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 11 de noviembre de 2010