El Gobierno catalán rebaja la euforia nacionalista por la visita del Papa

La del Papa será una visita importante para la comunidad católica catalana. Y es buena para Barcelona por la condición de jefe de Estado de Benedicto XVI. Pero de aquí a ver esta visita pastoral del próximo fin de semana como el reconocimiento de Cataluña como nación por parte del Vaticano hay mucha distancia. Este es el mensaje que ayer lanzó el Gobierno catalán en un intento de rebajar la euforia de sectores nacionalistas católicos que han presionado para que el Pontífice utilice el catalán en la misa de dedicación de la Sagrada Familia del próximo domingo y lance un mensaje de reconocimiento a la realidad nacional catalana. En este sentido, el Gobierno catalán eludió ayer valorar un manifiesto que 36 firmantes, sobre todo políticos nacionalistas, han elaborado para pedirle al Papa que utilice el catalán. "El manifiesto lo firma quien lo firma y afecta a la comunidad católica puesto que quienes lo apoyan lo hacen por sus creencias", dijo en nombre del Gobierno el consejero de Política Territorial, Joaquim Nadal.

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El manifiesto, firmado entre otros por el ex presidente de la Generalitat Jordi Pujol, el líder de Convergència i Unió, Artur Mas, y los alcaldes socialistas de Lleida y Tarragona, fue insertado ayer a modo de anuncio en el diario italiano Il corriere della Sera y proclama las raíces cristianas de Cataluña y recuerda a Benedicto XVI que se dispone a visitar una comunidad con "conciencia de nación".

Desde hace días, sectores próximos al nacionalismo catalán más cercano a la Iglesia no ocultan que la utilización del catalán por parte del Papa durante la misa que se celebrará en la Sagrada Familia sería un empuje para la afirmación de una Iglesia catalana diferenciada de la española. Estos sectores esperan que, tal y como ha asegurado el Arzobispado de Barcelona, el uso del catalán por parte del Papa sea mayoritario durante la misa, en la que también se utilizará el castellano y el latín.

De hecho, no será ni mucho menos la primera vez que el Papa hable en catalán. Lo ha hecho incluso en el Vaticano cuando, por ejemplo, beatificó a varios santos catalanes en 2006.

Convergència i Unió se ha volcado en la visita del fin de semana. Su líder, Artur Mas, pidió ayer a Benedicto XVI que en sus actos públicos en Barcelona responda con "sensibilidad" hacia la cultura catalana porque debe ser consciente de que va a "una nación que es Cataluña". Una nación con "profundas raíces cristianas y con una identidad propia forjada a lo largo de los siglos", añadió el líder de CiU.

Sin entrar en esta polémica, el portavoz de la Santa Sede, Federico Lombardi, analizó ayer en una entrevista a Europa Press la visita del Pontífice a España. Aseguró que Benedicto XVI "quiere bien a España y al pueblo español", está muy agradecido a la familia real y al Gobierno por el interés que demuestran por su visita y no considera "un feo" que el presidente Zapatero no asista a la misa que oficiará en Barcelona. El presidente del Gobierno y el Papa se reunirán en el aeropuerto de esta ciudad justo antes de la partida del Pontífice.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 03 de noviembre de 2010.

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