Entrevista:ANTONIO SKÁRMETA | Escritor

"King Kong me resulta erótico"

Pregunta. En su nuevo libro, Un padre de película, hay cartas y, por tanto, carteros, como en el de Neruda. ¿Le obsesiona el cuerpo de Correos?

Respuesta. A lo mejor en una próxima vida aspiro a ser cartero.

P. ¿Usted a quién escribe?

R. No soy un autor autorreferente. No escribo cartas. Todo lo que tengo que decir se me completa en la literatura. Y a veces, como tengo una adicción al mundo pop desde muy niño, escribo textos de una canción.

P. ¿Cómo empezaba la última carta de amor que mandó?

R. "Querida: Lamento mucho que no hayas decidido abandonar la familia donde te tienen alojada y partir conmigo rumbo a México". De eso hace unos cuarenta años.

P. ¿Qué les da a los italianos, que le cubren de premios?

Más información
Antonio Skármeta canta 'El twist de la polaca'

R. Creo que los italianos, que han producido monumentos como Maria Grazia Cucinotta, también se pueden permitir algunas debilidades.

P. En Un padre de película los personajes viajan bastante, incluso los que no se mueven. ¿Es usted un culo inquieto?

R. Sin embargo, intento que mi prosa tenga una apariencia muy prístina y muy pura, para que las turbulencias estén en el fondo.

P. La fijación del burdel, ¿se debe a alguna frustración no resuelta?

R. Nunca tuve ni frustración ni fijación. Nunca en mi vida fui a un burdel. El burdel es un tema recurrente en la literatura latinoamericana, desde grandes novelas como La casa verde a piezas fundamentales del teatro chileno. Es solo que en el pueblo chico, en la aldea, la iniciación de los adolescentes no puede ser con el repertorio local, que es muy observado.

P. Luego no descubrió el sexo como su protagonista, Jacques.

R. No. Damnifiqué a una dama que tenía otra profesión.

P. "El erotismo es un modo privilegiado de relacionarse". ¿Cómo anda de privilegios?

R. En mis tiempos, bien. Ahora, pasado Levante.

P. ¿Ve erótico a Zapatero?

R. La inteligencia me parece que tiene erotismo. Y encuentro que Zapatero es inteligente.

P. ¿Y a Sarkozy?

R. Prefiero a su esposa.

P. Volviendo a su protagonista: "Las mujeres mayores son demoledoramente atractivas". ¿A usted le van maduritas?

R. Me van las maduritas desde los 15 hasta el final.

P. Pues le maduran muy pronto, a los 15.

R. Pongamos 16.

P. Dice que se ve a los 80 bailando el twist. ¿Tanto entrena?

R. Entreno, entreno, especialmente el de Chubby Checker, Let's twist again. Yo compuse un twist, y lo canté en una película.

P. ¿Por qué le aterroriza el gorila de King Kong?

R. No, ahora me resulta absolutamente fraternal y erótico.

P. ¿Cuáles son sus gorilas?

R. Afortunadamente, mi gorila favorito ya está fuera de la circulación. ¿Ha oído hablar de un señor que se llamaba Pinochet?

P. Como aficionado al fútbol, ¿qué cree que puede aportar al deporte un pulpo vidente que se llame Paul?

R. Sabiduría. Lo mismo que hace Heidegger con la filosofía. Ahora, el pulpo en general lo prefiero a feira, a la gallega, decimos en Chile.

P. ¿Se atrevería hoy a interpretar Ok, ese blues feroz que compuso cuando su primer desamor?

R. Tenía 18 años, y me sentía suficientemente ok como para componerlo.

P. Años después, además del Twist de la Polaca perpetró el bolero La perla roja, que considera sonrojantemente cursi.

R. El bolero es impecable: "... Abejita de oro y yo ruiseñor, noviecitos en nuestra noche de amor. Y en las sábanas inmaculadas / la perla roja de tu honor, que guardaré eternamente en mi corazón".

P. Pasmoso. ¿Sigue siendo así o se le ha pasado?

R. En los boleros, sí; en la literatura, ocasionalmente.

P. Tampoco está mal su Rock del demócrata cristiano arrepentido, tras el golpe de Pinochet. ¿No hay nada que le cohíba?

R. No. El ejercicio de la libertad, la fantasía y la comunicación no tiene límites. Soy un escritor expresivo.

P. ¿Hay algo que le emocione más que la guitarra que le regaló Toquinho?

R. Un hecho absolutamente simple: estar respirando en el mundo.

P. ¿Sigue pensando que no tiene fe más que en las erratas?

R. Creo que no he cambiado mucho en eso. Lamento ser tan constante.

P. ¿Se considera juguetón?

R. Sí, soy juguetón. Me gusta crear personajes: hacer que soy un mozo que atiende en un bar, o presentarme ante alguien como un magnate, y ver si recibo alguna reacción.

P. De magnate, ¿le ha salido algún planazo, una viuda de buen ver o un jeque árabe?

R. No, no [ríe]. Hasta el momento, no.

Antonio Skármeta, fotografiado el pasado lunes en Madrid.
Antonio Skármeta, fotografiado el pasado lunes en Madrid.BERNARDO PÉREZ

Perfil

El mes próximo cumple 70 años y es padre de tres hijos. Tiene un "pecado sano", nadar y jugar al tenis, y otro "enfermizo", las carreras de caballos. Baila twist, salsa y rock media hora diaria. Iba para actor, pero en la prueba de acceso se le ocurrió recitar la Oda al aire, de Neruda, sin respirar y no le dejaron pasar de allí. Piensa que "ser descreído es una forma de aceptar la variedad del mundo". Le da "un placer especial" el chisme con ingenio.

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS