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China y EE UU se acusan de bloquear el control de emisiones

Las profundas diferencias merman la negociación sobre cambio climático

La comunidad internacional cerró ayer con mínimos logros la reunión preparatoria de la cumbre del cambio climático que a partir del 29 de noviembre tendrá lugar en Cancún (México). Una semana de intensas reuniones entre los más de 170 países participantes en la ciudad portuaria china de Tianjin puso de manifiesto las profundas y crecientes diferencias entre los países ricos y los menos desarrollados. Tan solo se logró un acuerdo más firme para transferir tecnología verde y establecer un fondo con el que ayudar a los países más pobres a luchar contra las emisiones de gases de efecto invernadero, responsables del calentamiento del planeta.

Las fuertes divergencias y desconfianzas existentes fueron representadas por Estados Unidos y China, que ayer se acusaron mutuamente de bloquear el avance en las conversaciones, lo que provocó la airada reacción de las organizaciones medioambientales, que les recriminaron que actuaron en su propio interés y no para salvar el planeta. "Hemos hecho algún progreso modesto pero, desafortunadamente, bastante limitado", dijo Jonathan Pershing, el principal negociador estadounidense en Tianjin.

La falta de un compromiso firme pone en peligro la cumbre de Cancún

Pekín repitió su tradicional posición de que, para avanzar en el proceso, EE UU y otros países ricos deben comprometerse a mayores recortes de emisiones. También dijo que deben ayudar con dinero y transferencia de tecnología a las naciones menos desarrolladas para que luchen contra el cambio climático. Pekín acusó a las naciones ricas de intentar reescribir el Protocolo de Kioto, que expira a finales de 2012, con objeto de evitar sus obligaciones de recorte de emisiones de CO2. Washington, mientras tanto, insistió en que no comprometerá fondos hasta que grandes naciones en desarrollo como China acepten que sus esfuerzos de reducción contaminante sean verificados por la comunidad internacional. China ha superado a EE UU como mayor emisor de gases invernadero.

Pershing pidió a Pekín que permita el control de sus objetivos de emisiones y los plasme en un nuevo pacto. Pero China insistió en que no se moverá sobre lo recogido en Kioto, a pesar de que muchos países ricos quieren un nuevo tratado. Kioto solo exige objetivos vinculantes de recorte de emisiones a cerca de 40 países industrializados. EE UU pretende que China, India y Brasil los acepten en un nuevo pacto.

Pershing dijo que si China no acepta límites, la cumbre de Cancún estará en peligro. "Estos elementos son claves del trato. Una falta de progreso plantea inquietud sobre el desenlace de Cancún", señaló, informa France Presse. El negociador chino, Su Wei, afirmó que Washington estaba creando una cortina de humo para ocultar su propia falta de acción. "No es justo criticar si tú no haces nada", declaró. "Después de cinco años de negociaciones, ha habido poco o ningún avance", dijo. Estos mismos puntos fueron cruciales durante la fracasada cumbre del año pasado en Copenhague.

Christiana Figueres, secretaria general de la Convención Marco sobre el Cambio Climático de Naciones Unidas, reconoció los enfrentamientos, pero quiso dar una nota optimista. Dijo que había habido avances, y aseguró que cree que en Cancún se podrá finalizar el plan para que los países ricos aporten 21.500 millones de euros en tres años a los más pobres para combatir el cambio climático.

Las espadas siguen en alto, lo que ha provocado las críticas de organizaciones medioambientales como Greenpeace, cuyo responsable para el cambio climático arremetió el viernes contra ambos bloques. "Es necesario salir de esta cultura de la confrontación", dijo Wendel Trio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 10 de octubre de 2010