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¿Y si Díaz Ferrán se presenta?

El presidente de la CEOE sondea los respaldos que tiene antes de tomar una decisión

Hierve la patronal tras el anuncio de Gerardo Díaz Ferrán (DF) de anticipar elecciones. El abanico de candidatos para la sucesión se abrió al minuto; pero conviene ir con prudencia. Cabe la posibilidad de que por la cabeza de DF anide la idea de hacer una jugada maquiavélica. Nunca ha querido irse y hasta el momento no ha dimitido ni lo ha anunciado. Se siente muy a gusto en el cargo, considera que ha hecho una buena gestión y, aunque haya recibido críticas hasta de sus amigos, le ha servido para escudarse en los momentos difíciles de su grupo.

De momento, solo ha anunciado que planteará la convocatoria de elecciones el próximo día 20. Es decir, las elecciones no están convocadas. Primero informará al comité ejecutivo, que componen 48 miembros (los 20 vicepresidentes, 27 vocales y él mismo), y después a la junta directiva, que es el órgano de gobierno, gestión, administración y dirección y está formado por 200 personas.

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Tanto el comité como la junta directiva pueden mostrar una visión distinta y hacer reconsiderar la conveniencia de las elecciones ante una agenda de 2011 apretada. Y eso lo sabe DF. No sería la primera vez que la junta cambiara acuerdos previos, como el de negociación de convenios. Se da la circunstancia, además, de que DF tiene bastante ascendencia y apoyos en ella como para modificar el tiro. De la junta han salido las mayores alabanzas por su gestión en las negociaciones con el Gobierno y los sindicatos hasta el punto de asegurar que "va a haber un antes y un después" de DF.

Y puede que el después sea el propio DF. Si la junta rechaza la convocatoria es posible que ahí se acabe la fiesta. De hecho, según parece, no ha querido ejercer la potestad que le dan los estatutos de la CEOE de elegir a su sustituto entre los vicepresidentes, como ocurrió con él mismo cuando le entregó el poder José María Cuevas. Seguramente porque a estas alturas ya no se fía de ninguno y porque supondría que sí se iría de verdad.

En cualquier caso, como lo que ha hecho es poner su cargo a disposición, lo lógico es que sean los 800 miembros de la asamblea general -órgano supremo que tiene la exclusiva competencia reformar los estatutos, aprobar los planes de actuación y elegir al presidente y a los vocales de la junta- los que decidan. Porque, como decía el martes el presidente de la patronal de Cantabria, Miguel Mirones, nadie se ha parado a escuchar a los que forman esa asamblea. Y tienen mucho que decir.

DF guarda silencio. Según los estatutos, se puede presentar una candidatura hasta siete días antes de la fecha de elecciones. Y si acaba habiendo elecciones, él tiene la llave para fijar el día, lo que le permite tener un margen de maniobra suficiente para calibrar los apoyos con los que cuenta y decidir si se presenta o no.

Los posibles candidatos también se mueven. Pero una cosa juega a favor de DF: cuantos más se presenten mejor para él. Han aparecido tantos nombres como vicepresidentes y algunos que no lo son, pero la batalla principal parece centrarse entre Santiago Herrero, presidente de la patronal andaluza, y Joan Rosell, de la catalana. Los dos fueron potenciados por DF, quien los arrimó a su lado tras mostrar discrepancias: a Herrero, que puso inconvenientes a su elección por Cuevas, le hizo presidente de la Comisión de Relaciones Laborales, y al también contestatario Rosell, vicepresidente tras años de negárselo Cuevas. Los dos tienen muy buenas relaciones con los socialistas de sus comunidades, lo que en estos momentos no se sabe si es bueno o malo. Herrero revalidó su mandato en febrero y Rosell se somete a hacerlo el 18 de octubre con un rival, Joaquim Boixareu, que le presiona para que se decida entre CEOE y Foment, algo que no es incompatible.

Hay otros nombres: Jesús Banegas, que se postuló y encabezó la rebelión postveraniega; Arturo Fernández, presidente de la madrileña CEIM y cercano a DF que no tiene muchas ganas de jaleos; Pilar González de Frutos, presidenta de la patronal de seguros y única vicepresidenta, y José Luis Feito, asesor de la patronal. También los de Manuel Pizarro y Javier Gómez-Navarro, a los que se quiere meter en todas las salsas; Claudio Boada, presidente del Círculo de Empresarios, e incluso Javier de Paz, directivo de Telefónica y muy próximo a Zapatero, a quien se atribuyen movimientos con las grandes empresas para propiciar la dimisión de DF. -

Gerardo Díaz Ferrán, presidente de la CEOE, a la izquierda, y el secretario general de la organización, José María Lacasa.
Gerardo Díaz Ferrán, presidente de la CEOE, a la izquierda, y el secretario general de la organización, José María Lacasa.JUAN LÁZARO

Una solución está en 'lacasa'

En el seno de la patronal se clama que antes de nada habría que definir qué tipo de modelo le conviene y, teniendo en cuenta eso, los perfiles de los candidatos. En ese sentido, se levantan voces de gente que no está dispuesta a aceptar imposiciones o el influjo de los poderosos. Es decir, que los nombres de Herrero, Rosell, Banegas y demás tienen alternativa y apuntan dentro de la casa en busca de una solución de consenso que volvería al modelo de presidente no empresario de Cuevas que difuminó él mismo. Y, aunque parezca un juego de palabras, se llama José María Lacasa. El secretario general es un hombre del aparato, goza de la confianza de Díaz Ferrán y, aunque no le hace ascos, seguramente no se presentaría si lo hace el presidente. -

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 10 de octubre de 2010.

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