"No hay plan B. Vamos a cumplir el A"

Salgado rechaza preparar medidas alternativas de recorte del déficit y asegura que España se separa de los países atacados por la crisis fiscal

"No hay plan B. Un plan B nunca son buenas noticias porque se convierte en plan A inmediatamente después de anunciarse". La vicepresidenta Elena Salgado confirmó ayer en Washington que el Gobierno hará oídos sordos a las advertencias del FMI y del Banco de España, que reclaman al Ejecutivo un listado de nuevas medidas de ajuste -en plata: más recortes del gasto y/o subidas de impuestos- para el caso de que no se alcance el objetivo de dejar el déficit en el 6% en 2011. Es decir, para evitar nuevos ataques en los mercados de deuda, que han demostrado con creces su tolerancia cero.

El trasfondo de esa polémica son los pronósticos de crecimiento del Ejecutivo en 2011 (un 1,3%), optimistas en comparación con los del Fondo (0,7%), otros organismos y el consenso de los analistas. Salgado se agarra a que acertó con las previsiones en 2009 y 2010. Argumenta que el déficit se reduce al ritmo esperado este año. Y sobre todo alude a que la deuda española "se ha separado" de las de los países más atacados (Irlanda, Portugal y Grecia): paga menores intereses y no se ha contagiado de las últimas tensiones. La ministra lo atribuye a la buena acogida de las medidas de consolidación fiscal (el eufemismo preferido para los drásticos recortes aprobados en mayo) y a las reformas estructurales.

La ministra anticipa que el PIB no caerá durante el tercer trimestre del año
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"Un plan B significaría que no tenemos la seguridad de que el plan A se va a cumplir. Y en 2010 se está cumpliendo y no tengo ninguna duda de que tampoco habrá sorpresas en 2011", dijo en una concurrida rueda de prensa en la sede del Banco Mundial.

España salió a principios de año de la recesión y acumula dos trimestres con crecimientos (muy tenues, eso sí) del PIB. Pero con los ajustes ya en marcha en la segunda mitad del año, buena parte de los analistas anticipa una recaída. Salgado adelantó que el PIB "no caerá en el tercer trimestre". Para ello el Ejecutivo cuenta ya con la mitad de los datos. Otra cosa es el paro. La vicepresidenta afirmó que España creará empleo en 2011, pero es incapaz de dar un pronóstico sobre la recuperación del paro hasta los niveles previos a la crisis. El pinchazo de la construcción, muy intensiva en empleo, dificulta ese objetivo, así como el sorprendente aumento de la población activa (el número de persona que quiere trabajar, que no ha descendido a pesar de la crisis).

"La absorción del desempleo va a llevar mucho tiempo: no es muy realista hacer previsiones positivas al respecto", dijo la vicepresidenta. El ministro de Trabajo saliente, Celestino Corbacho, auguró recientemente "tres o cuatro años" para recuperar esos niveles. No parece que Salgado dé crédito a ese pronóstico. Como tampoco a augurios catastrofistas como el del Nobel Joseph Stiglitz, que recientemente comparó la situación española con la que llevó a Argentina al colapso hace una década. "España no es Argentina. No hay ninguna posibilidad de que se reproduzca una situación así: pertenecer a la UE comporta obligaciones, pero formar parte de ese club nos dota también de una gran estabilidad", zanjó.

Sobre la firma

Claudi Pérez

Director adjunto de EL PAÍS. Excorresponsal político y económico, exredactor jefe de política nacional, excorresponsal en Bruselas durante toda la crisis del euro y anteriormente especialista en asuntos económicos internacionales. Premio Salvador de Madariaga. Madrid, y antes Bruselas, y aún antes Barcelona.

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