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Desde Akihabara | OPINIÓN

La apuesta por la televisión 3D

EL 19 AGOSTO SHARP inició su venta de televisores 3D en Japón. Será la quinta firma japonesa en entrar en este mercado, tras Sony, Mitsubishi, Toshiba y Panasonic. También tendrá que competir con las compañías coreanas Samsung, Hyundai y LG.

La base tecnológica para conseguir imágenes en 3D no es nueva, de hecho la primera película en 3D se produjo en 1922. Tuvo su época de popularidad en los cines durante los años 60 y 70, sobre todo en los Estados Unidos, pero durante los años 80 las películas 3D cayeron en el olvido.

Gracias a Avatar, las películas 3D han renacido y esta vez la tecnología está suficientemente avanzada como para llegar a los salones de casas de todo el mundo. En la nueva ola tecnológica, los fabricantes japoneses han empezado con buen pie y han tomado una posición ventajosa en este mercado emergente. Son pioneros: las primeras televisiones 3D se pusieron a la venta en Japón en el 2008 y los primeros móviles con pantallas holográficas también.

El precio de venta al público todavía es algo caro, en torno al 50% más que una televisión del mismo tamaño sin capacidades 3D. Aún así, en Japón se están vendiendo bien. Por ejemplo, en las tiendas de electrónica de Akihabara, la televisión Sony Bravia 3D fue uno de los diez artículos más vendidos en junio.

Sony calcula que el 10% de las pantallas que venderá este año serán 3D. Todos los fabricantes de televisiones 3D estiman que se han vendido 1,6 millones de aparatos en el mundo y que para finales de 2014 las ventas acumuladas serán de 35 millones de unidades.

Las pantallas 3D son una realidad. Este año se publicaron en Blu-ray decenas de películas con posibilidad de visionado en 3D y son varios los canales de televisión en Japón y Estados Unidos que ofrecen programas en 3D. También en Europa han empezado a emitirse los primeros programas en 3D.

El siguiente paso de la industria, para completar el nuevo ecosistema tecnológico, son las cámaras de vídeo que puedan grabar en 3D y cámaras de fotos que tomen fotos en tres dimensiones. La japonesa Fujifilm fue la primera en poner a la venta una cámara de fotos compacta con esta capacidad. A primera vista parece una cámara de bolsillo cualquiera, pero un segundo vistazo te hace notar el botón para cambiar de modo 2D a 3D y que la cámara tiene dos objetivos. Además de fotos, también puede grabar vídeo en 3D. Se vende en Japón por 350 euros, un precio similar a otras cámaras compactas normales.

El NAIST (el Instituto Nacional de Ciencia Industrial Avanzada y Tecnología) está investigando para llevar la experiencia 3D un paso más allá. En sus laboratorios han conseguido crear la tecnología necesaria para poder "tocar" objetos 3D y sentirlos. El prototipo utiliza seis cámaras para detectar los movimientos de una personas, que viste dos guantes, unas gafas especiales y maneja una especie de mandos con giroscopios. Las personas pueden mover, jugar y crear objetos 3D con las manos y también, gracias a los guantes y mandos pueden "sentir" lo que están tocando.

La tecnología todavía está lejos de ser transferida a productos reales, pero el NAIST ya ha pensado algunas aplicaciones que podría tener como por ejemplo simulación de operaciones quirúrgicas para entrenar a cirujanos.

Una de las principales quejas de los presumibles compradores de aparatos 3D es la necesidad de utilizar gafas. La empresa Toshiba está trabajando en ello, pues acaba de anunciar que antes de Navidad pondrá a la venta un televisor que reproducirá imágenes 3D sin necesidad de usar gafas especiales, lo que ahorra mucho dinero a las familias y líos para guardar las antiparras. El camino a recorrer todavía es largo, pero la industria se mueve hacia el 3D con energía.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 9 de septiembre de 2010