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La Generalitat prestará 22 millones de euros de forma directa a emprendedores

El mayor problema para poner en marcha una empresa es, según todas las patronales, la falta de préstamos bancarios. La Generalitat, que reconoce la restricción de crédito, ha decidido crear una línea de préstamos de 22 millones de euros. La principal novedad de la línea, que gestionará el Instituto de Catalán de Finanzas (ICF), es que no actuará como intermediario ningún banco o caja, y será el propio ICF (tras el visto bueno de Avalis) el que lo conceda, antes del 31 de diciembre.

Quienes tengan un proyecto con hasta tres años de antigüedad podrán pedir entre 15.000 y 60.000 euros. Se espera que haya alrededor de 600 pymes que se beneficien de la línea. El dinero se presta a interés cero, sin comisiones y con la posibilidad de un año de carencia.

Para optar a estos préstamos, las empresas interesadas deberán tener menos de 10 trabajadores, facturar menos de dos millones de euros al año, estar ubicados en Cataluña y tener concedido un aval de una entidad financiera o una sociedad de garantía recíproca.

El acceso a la financiación sigue siendo "el gran problema" para la creación de empresas, señaló ayer, durante la presentación del proyecto, Mar Serna, consejera de Trabajo. El pasado mes de junio, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), se constituyeron en Cataluña 1.264 sociedades mercantiles. La cifra supone el 13% más que en 2009, pero todavía el 42% por debajo de las creadas en 2007.

Sony, "ejemplar"

La consejera calificó ayer de "ejemplar" la operación de marcha de Sony de la factoría de Viladecavalls (Vallès Occidental). La empresa japonesa ha decidido dejar de fabricar en Cataluña sus televisores; pero, en lugar de cerrar, ha pactado con las catalanas Ficosa y Comsa-Emte para que se queden con la factoría y "la mayoría" de la plantilla. Según Serna, la operación es "un buen ejemplo" para la industria, porque "se han buscado soluciones" para mantener el empleo y reducir el impacto de su marcha, informa Efe.

Sobre la reforma laboral que mañana aprobará el Congreso de los Diputados en Madrid, Serna fue prudente en sus apreciaciones. La consejera dijo que "habrá que esperar dos años" para ver si consigue reducir la alta temporalidad del mercado de trabajo y se mostró partidaria, si no es efectiva, de aplicar otras medidas, como combatir el fraude en el uso de contratos temporales.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 9 de septiembre de 2010