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Crítica:Días de diversión
Crítica

Sin el ingrediente principal

Por mucho que se esmere el cocinero, es difícil conseguir una buena receta sin el ingrediente principal. Los de ayer pusieron ese empeño necesario y no escatimaron en agregar los suficientes condimentos para un plato de festín. El publicó saboreó buenos momentos, degustó destellos y hasta pensó que iba a tener un banquete; sin embargo, siempre faltó la base para que el plato tuviera cuerpo. Faltó el toro.

La corrida de Victoriano del Río fue la triunfadora en Vitoria el pasado año, pero no repitió éxito. Siempre con las fuerzas justas, evidenció una alarmante falta de bravura, que quedó patente en los rajados cuarto y quinto. Precisamente los dos toros que vieron cómo se les cortaba una oreja. La razón fue que los toreros lo pusieron todo y acabaron buscando agradar casi de cualquier manera.

VICTORIANO / PONCE, JULI Y CASTELLA

6 toros de Victoriano del Río, bien presentados, salvo el pequeño tercero, con poca fuerza y que mansearon en demasía, acabando rajados el cuarto y el quinto.

Enrique Ponce: Estocada casi entera caída y cinco descabellos (palmas tras un aviso) y pinchazo sin soltar y estocada caída (oreja con petición de la segunda tras un aviso).

Julián López 'El Juli': Estocada caída y perpendicular y siete descabellos (Saludos) y Estocada (Oreja tras un aviso).

Sebastiàn Castella: Dos pinchazos y estocada (silencio) y dos pinchazos hondos y descabello (saludos).

Plaza de Vitoria. 7 de agosto. Tercera de la feria de La Blanca. Casi lleno.

Los toreros pusieron todo, pero carecieron de toros para triunfar

A Ponce se le esperaba con fervor después del rabo que cortó el año pasado y el valenciano no quiso irse de vacío. Hasta escuchó dos pasodobles en el cuarto de la tarde; primero, la charanga le dedicó 'Valencia' y después, la banda se arrancó con 'El Tío Caniyitas'. Ración doble y esfuerzo de Enrique Ponce para exprimir a un mansurrón metido en tablas que se resistía a tomar la muleta. Suficiente para cortar una oreja, pero no para la desmedida petición de un segundo trofeo.

Y es que había ganas de fiesta. Los blusas no se cansaron de cantar tras la reponedora merienda y tan sólo vieron cortada la alegría cuando una pareja de agentes acompañó por el callejón a una chica que había saltado al ruedo para poner un pañuelo a El Juli al finalizar la vuelta al ruedo. Faltó tacto en la autoridad para realizar la misma acción con mayor discreción.

El madrileño había concluido la vuelta al ruedo con la oreja ganada al quinto de la tarde, un toro que siempre fue a menos, al que El Juli encadenó muletazos inteligentes antes de matar de una espectacular estocada. Sin embargo, la mejor versión del de Velilla de San Antonio había llegado en su primer enemigo. Un toro manso, con la cara alta y que midió mucho sus movimientos en banderillas, hasta el hecho de descomponer a su experimentada cuadrilla. A base de un toreo poderoso y ligado, El Juli fue arrancando series ligadas y hubo momentos templados con unos ayudados por bajo destacados. Lo malo llegó con el descabello tras el que se fue el posible premio.

También quiso apretar el acelerador Sebastian Castella, pero se topó con el inválido tercero y el sosote sexto, que solamente aguantó el inicio de faena del francés, con los pases cambiados como seña de identidad. A partir de entonces, acortar las distancias era demasiada exigencia para aquel astado.

Y se fueron los toreros entre aplausos de agradecimiento por su disposición, pero cuando falta el toro se desinfla la fiesta. Son tres tardes de la Feria de La Blanca y el nivel ganadero no acaba de alcanzar el aprobado. Solamente queda una bala para provocar un triunfo, la de Puerto de San Lorenzo de esta tarde.

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