Reportaje:Primer plano

Ilusiones perdidas

Los empresarios ya no ven 'brotes verdes' y creen que la recuperación tardará

Decepción por el pasado inmediato e incertidumbre por el futuro más próximo. Los empresarios españoles han visto disiparse los signos de cambio que creyeron vislumbrar en diciembre y con ellos sus expectativas de mejora para 2010. Sus resultados hasta junio han sido tan malos como los del ejercicio precedente y el optimismo brilla por su ausencia: la mitad de los empresarios creen que la salud de la economía española se va a mantener igual de mal en los próximos meses y casi cuatro de cada diez opina, incluso, que va a empeorar. Su enfado con el Gobierno y con la oposición alcanza cotas históricas: un 83% cree que es mala o muy mala la actuación del Ejecutivo frente a la crisis y un 70% opina tres cuartos de lo mismo respecto al comportamiento de la oposición que encabeza el Partido Popular, según los datos de la última edición del Barómetro de Empresas de EL PAÍS, correspondiente al primer semestre. Una encuesta que elabora Deloitte sobre una muestra de 253 compañías que abarcan todos los sectores y cuya facturación y plantilla supera el billón de euros y el millón de empleados.

Cuatro de cada diez compañías redujeron beneficio, inversión o ventas a 30 de junio

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La recepción de las respuestas y el trabajo de campo para esta edición, y es importante precisarlo para entender mejor el estado de ánimo de los empresarios, se produjo en junio y julio. En junio fue, precisamente, cuando más arreciaron las dudas de los mercados internacionales sobre la economía española (el diferencial del bono español a diez años con su homólogo alemán se situó a mediados de ese mes en 230 puntos, el máximo desde la introducción del euro en 1999 y muy lejos de los 146 puntos que ha marcado ese diferencial al inicio de agosto). Además, las medidas de ajuste fiscal, aprobadas por el Gobierno unos días antes para satisfacer las exigencias de sus socios europeos y calmar a los mercados, recibían un cierto varapalo de Bruselas el 15 de junio (la CE avaló las medidas para reducir el déficit público este año, pero pidió que se concreten en los presupuestos de 2011 nuevas medidas de recorte del gasto por valor del 1,75% del PIB para lograr el objetivo de reducir el déficit hasta el 6% en 2011). E instituciones como Funcas, la fundación de las cajas de ahorros, advertían también en esas fechas de que España podría volver a la recesión en el tercer y cuarto trimestre a causa de las duras medidas adoptadas en el ajuste. Las opiniones de los empresarios se recogieron además en medio de una azarosa tramitación de la propuesta de reforma laboral del Gobierno, tras la incapacidad de sindicatos y patronal para ponerse de acuerdo sobre ella; con el proceso de fusiones y de reordenación del sector de cajas de ahorros en mantillas; y con semanas de adelanto sobre la publicación, a finales de julio, de las pruebas de resistencia a la banca europea, los famosos test de estrés, para soportar situaciones financieras críticas (España sometió a examen al 95% de su sistema financiero y solo cinco cajas, con escaso peso en el conjunto, suspendieron).

En este contexto, en el primer semestre, un 40% de las compañías participantes en el Barómetro (12 puntos por encima de las expectativas declaradas en diciembre) vio disminuir su facturación; un 42% (seis puntos y medio más de lo esperado) sufrió mermas de rentabilidad; un 39% (casi 11 puntos más de lo previsto) redujo sus inversiones; y finalmente otro 40% (rebasando en seis puntos el pronóstico de hace seis meses) recortó sus plantillas.

Datos que casan solo en parte, tal vez por el tamaño mucho mayor de la muestra del Barómetro y también por la mayor dimensión de buena parte de las compañías que la integran, con los resultados obtenidos en el primer semestre (véase el suplemento Negocios de EL PAÍS del domingo 1 de agosto) por 31 de las 35 empresas del Ibex (cuatro aún no los habían publicado). El saldo semestral para esa treintena de sociedades, según las cuentas remitidas a la CNMV, arrojó unas ventas de 201.775 millones de euros, un 9,89% más que en igual periodo de 2009; el resultado de explotación (que refleja la evolución orgánica del negocio) mejoró un 17,01% hasta situarse en 32.736 millones, y el beneficio neto conjunto del Ibex sumó 23.166 millones, con un crecimiento interanual del 7,76%. Hay coincidencia, no obstante, entre los resultados del Ibex y las respuestas del Barómetro en que el segundo trimestre ha sido peor que el primero y en el endurecimiento de sus previsiones para lo que queda de año y para 2011.

Para la mitad de los empresarios que han participado en esta consulta, la rentabilidad en el primer semestre se ha mantenido en línea con sus expectativas a finales de 2009. Sin embargo, ha aumentado al 42,2% de la muestra el número de compañías que ha visto caer la rentabilidad, siete puntos más de lo esperado hace seis meses. Los sectores que mejor se han comportado en rentabilidad han sido los de servicios, mayoristas y fabricantes; y los que peor, finanzas, seguros y bienes raíces, actividades en las que siete de cada diez empresas dice haber reducido sus beneficios. Las previsiones de rentabilidad para lo que queda de 2010 están en línea con los últimos resultados.

El deterioro doméstico y el empeoramiento coyuntural de los mercados internacionales, según las respuestas del Barómetro, han sido la causa principal del recorte en la producción y en la facturación de las empresas en el primer semestre. Para el segundo, las previsiones son de mantenimiento y ligera mejora de estos renglones de actividad. Solo dos de cada 10 panelistas -la mitad de los que confiesan mermas en el primer semestre- esperan un descenso en sus cifras de producción y ventas. Para el conjunto del actual ejercicio, sin embargo, las perspectivas son más pesimistas que hace seis meses. Menos de la mitad de las empresas espera incrementar sus ventas y casi una de cada tres prevé reducirlas.

A la inversión no le va mejor. Casi cuatro de cada diez empresas la han reducido en el primer semestre (diez puntos porcentuales por encima de las previsiones y seis más que las cifras declaradas en el segundo semestre de 2009). Las perspectivas hasta final de año son algo más positivas.

El pesimismo de los empresarios, sin embargo, es mayor sobre la evolución en general de la economía española que sobre la marcha de sus negocios. Después de la mejora relativa percibida en el segundo semestre de 2009, los panelistas preveían para el primero de 2010 una evolución positiva de la economía española que no se han cumplido. En diciembre solo un 37% creía que iba a empeorar y hoy un 58% constata que se ha producido un mayor deterioro. Y como guinda a esta situación, de cada cien empresarios solo doce confían en una mejora de la economía española en lo que resta de ejercicio. Y uno de cada dos comparte la visión no muy amable que tienen desde hace algunos meses los mercados internacionales sobre la economía española.

Según los empresarios la mejor evolución, entre los indicadores macroeconómicos, se registrará este baño en los ingresos por turismo (casi el 60% de las respuestas así lo indican). El comportamiento del IPC y de las matriculaciones de vehículos han obtenido una valoración más negativa que en la anterior edición y no superan el 50% de respuestas favorables. El pesimismo es mayor, afecta a casi el 90% de las compañías encuestadas, respecto a la evolución de la morosidad en el crédito bancario, la tasa de empleo, la edificación residencial, y la licitación de obra pública.

Como en anteriores ediciones del Barómetro se ha solicitado a los empresarios su opinión sobre dos temas específicos, en esta ocasión sobre "la gestión de la continuidad del negocio" (procesos para identificar y conocer los riesgos que suceden con mayor probabilidad y/o provocan los impactos más severos) y sobre cloud computing (computación en red). El 81% de los panelistas afirma que cuenta ya con una política de continuidad definida e implantada, aunque aún hay empresas que, bien por considerar muy reducida la probabilidad de ocurrencia de una crisis o desastre (49,1%), o por no contar con recursos suficientes (15,1%), entre otros motivos, no han definido estrategia de continuidad alguna.

Sobre el concepto de cloud computing, un 27,3% de los empresarios es favorable a su utilización, un 28,9% está en contra y el resto no se pronuncia. Los mayores obstáculos que se perciben para la implantación de este modelo son el control y la seguridad y la dependencia de un tercero. Como principales beneficios, se apunta la necesidad de menores inversiones, el pago según consumo y la flexibilidad del modelo.

Menores recortes de empleo

Las expectativas de los empresarios sobre reducción de empleo han sido menos negativas de lo previsto para el primer semestre. Un 44% esperaba recortar su plantilla y solo lo ha hecho finalmente un 41,3%. Cifra muy inferior al 50,8% que redujo empleo en el segundo semestre de 2009 y que, a la postre, sitúa la cota en una situación que no se daba desde el segundo semestre de 2008. Además, un 34% de las empresas ha mantenido el número de empleados, en línea con los datos obtenidos hace seis meses en la anterior edición del Barómetro. Y una compañía de cada cuatro ha aumentado su fuerza laboral.

Mejoría que coincide en el tiempo con la reducción del paro registrado en las oficinas públicas de empleo en julio, por cuarto mes consecutivo, según datos publicados esta semana por el Ministerio de Trabajo, pero que es diferente. La del paro registrado es en principio más coyuntural y atribuible en buena medida a la campaña de contratación que genera el turismo y a las pequeñas y medianas empresas. La apuntada por el Barómetro afecta a empresas de gran tamaño, y puede ser más permanente y significar que el ajuste laboral ha concluido en este tipo de compañías. De hecho, según los resultados de la consulta, se espera que en el segundo semestre el empleo no experimente cambios significativos.

Las contrataciones fijas, por otra parte, se han incrementado casi en seis puntos porcentuales en el primer semestre (seis de cada diez compañías panelistas tiene más del 90% de sus trabajadores con contrato fijo). Sin embargo, otras seis de cada diez empresas prevé también que el empleo no fijo se mantendrá sin cambios en 2010. Por lo que se refiere a las causas de aumento en el número de empleados en el primer semestre, las más citadas son el incremento de la cartera de productos/servicios y el incremento de la cartera de pedidos/producción. -

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 08 de agosto de 2010.

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