Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Reportaje:

Manuel Ferrol cruza el Atlántico

Las imágenes del gran fotógrafo de la emigración, por primera vez en Argentina

"Mi padre tenía el sueño de que sus fotografías se pudiesen ver en Buenos Aires y ahora por fin su deseo se ha realizado", indica Patricia Ferrol, la hija del fotógrafo gallego que consiguió el milagro de resumir en una sola imagen el drama de miles de gallegos que a lo largo de muchas décadas tuvieron que cruzar el Atlántico para buscar una vida mejor. Hay muchas posibilidades de que a cualquier gallego que se le pregunte por la emigración, la primera imagen que se le venga a la cabeza sea la de un hombre y su hijo abrazados y llorando durante la partida de un buque repleto de pasajeros rumbo a América. Sólo por esa instantánea el nombre de Manuel Ferrol (1923-2003) merece ya un lugar en la historia, pero la obra del fotógrafo de Fisterra es mucho más que eso. Ahora, por primera vez, puede verse en Buenos Aires una exposición en la que se recogen las instantáneas de la serie Emigración, de la que forma parte la celebérrima imagen.

La hija de Ferrol intenta localizar a los protagonistas de las instantáneas

La muestra ocupa un lugar cercano al puerto donde llegaban los gallegos

Patricia Ferrol también está satisfecha por hacer realidad su idea de traer a la capital argentina las fotografías de su padre. Recuerda que el Juan de Garay, el barco que hizo posible la instantánea más famosa de Ferrol, tenía como destino final Buenos Aires. La imagen fue captada en 27 de noviembre de 1957 en el puerto de A Coruña y el barco llegó a su destino final 23 días después. La ilusión de la hija del fotógrafo es que la exposición permita encontrar a algunas de las personas que fueron retratadas por la cámara de su padre. De todas formas ya ha tenido alguna amarga experiencia en este sentido: un emigrante logró engañarla en una ocasión durante varios meses al hacerse pasar por el niño que aparece en la histórica fotografía. Finalmente el engaño se descubrió y Patricia acabó encontrando al auténtico protagonista de la historia, un pescador de Fisterra apodado Chanquete al que finalmente pudo conocer.

A juzgar por el numeroso público que asistió a la inauguración, el pasado viernes, pese a celebrarse en pleno horario laboral, Patricia puede llegar a cumplir su sueño de conocer a más personas que fueron retratadas por su padre. En el medio centenar de fotografías que forman la muestra puede apreciarse el trabajo documental de Ferrol, quien nunca quiso llamarse artista pero que, indudablemente, tenía un talento especial para reflejar con su cámara las emociones que se desbordaban en un momento tan especial como la despedida de unos familiares a los que no se sabía si se volvería a ver en algún momento. La hija de Ferrol destaca que incluso las imperfecciones técnicas que pueden verse en algunas de las fotografías contribuyen a realzar el dramatismo de las situaciones reflejadas.

Una de las personas que aparece en varias fotos es el párroco José Luis Blanco, que participaba en la organización del viaje de los emigrantes y con el que Patricia mantiene contacto aún hoy en día. La cámara de Ferrol recoge casi siempre rostros serios y miradas perdidas que parecen sugerir la incertidumbre que debían sentir los emigrantes al partir hacia un lugar del que no sabían casi nada. Hasta los gaiteiros que aparecen en algunas de las instantáneas no parecen disfrutar de la música con la que despiden a sus paisanos.

Las casualidades, o quizás el destino, han hecho que la muestra se pueda ver en un edificio situado en pleno centro de Buenos Aires, no muy lejos de la zona portuaria a la que llegaban los barcos llenos de emigrantes e incluso el propio inmueble sirvió de sede a una compañía naviera antes de ser ocupado por la Sindicatura General de la Nación. La exposición está incluida en programación del Festival de la Luz, integrado por numerosas muestras de fotografía que se distribuyen por toda la capital argentina. La muestra cuenta con el patrocinio del Centro Cultural de España en Buenos Aires.

En el mismo lugar donde se exhiben las fotografías de Ferrol también pueden contemplarse las imágenes captadas por el fotógrafo argentino Juan Medina, quien hizo el camino inverso a los emigrantes retratados por Ferrol y reside en España hace dos décadas. Él eligió reflejar con su cámara las dramáticas historias de los emigrantes africanos que han llegado a España en los últimos años. "El fotoperiodista tiene la tarea de dejar para la historia las pruebas documentales de las cosas que pasaron", indica Medina, quien confiesa su admiración por la obra del fotógrafo gallego.

Con casi medio siglo de distancia temporal entre ambas, dos visiones del drama de los emigrantes comparten ahora un mismo espacio de exhibición. La permanencia de la obra de Ferrol demuestra que aquel joven que iba con la cámara a todas partes tenía un don especial que iba a perdurar en el tiempo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 8 de agosto de 2010