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ALBAÑILES

No hay sustitución porque no hay empleo

"Algunos españoles todavía prefieren agotar el desempleo a dedicarse a esto". Toni, peruano de 41 años y peón en la construcción del aparcamiento de la madrileña plaza de Colón, achaca a la dureza del sector la razón por la que los nacionales son reacios a este tipo de trabajos. "Los que vienen es porque están muy desesperados", dice. Una situación que él conoce muy bien, hasta conseguir este contrato, llevaba más de un año en el paro.

En la próxima calle de Serrano, el extremeño José descansa del ensordecedor ruido del martillo neumático. Ha estado toda su vida a pie de obra, "no conozco otra cosa", y a sus 61 años no vislumbra un futuro muy halagüeño: "las condiciones cada vez son peores". Para José, el tema es sencillo, "hay más inmigrantes porque todavía aguantan más". Un ejemplo es su cuadrilla, de 25 empleados solo hay dos nacionales.

Ana Corral, de UGT, cree que "los extranjeros siempre han estado en los puestos más precarios y hasta ahora a nosotros no nos compensaba acceder a ellos". Aunque matiza que esto puede cambiar si el panorama económico sigue empeorando.

Desde la Confederación Nacional de la Construcción (CNC) la respuesta es contundente: "Nadie ha ocupado los empleos de los inmigrantes porque se han destruido". Desde la agrupación reconocen que hay menos foráneos, "pero no por sustitución, sino porque el mercado ha expulsado a cerca de un millón de personas". Ángel Mota, dominicano y desde hace cinco años en España, es consciente de esta situación. "Tengo firmados seis meses y doy gracias. Luego, ya se verá", afirma mientras coloca baldosas frente a la Biblioteca Nacional.

Las grandes empresas son conscientes del difícil momento que se vive. "Ahora no contratamos a nadie, ya sea de aquí o de fuera", admiten desde Dragados. Esta visión es compartida por las pequeñas y medianas empresas del sector, que ven cómo cada vez les llegan más currículos de españoles, "prácticamente la mitad de los que recibimos", pero porque "ahora el número de personas que necesita trabajo es mayor". La conclusión es común: no hay trasvase, lo que hay es destrucción. Esto se traduce en pocos puestos y más mano de obra disponible, tanto nacional como foránea.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 8 de agosto de 2010