Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Orgullo con final accidentado

George Michael, detenido tras empotrar su coche en una tienda

El cantante británico George Michael ha vuelto a protagonizar un incidente con tres denominadores comunes habituales: la policía, un coche y la sospecha de que no estaba en condiciones de conducir. Esta vez ocurrió la madrugada del domingo, cuando se dirigía conduciendo su vehículo hacia su casa de Hampstead, norte de Londres, tras festejar el Día del Orgullo Gay. Según el diario The Sun, el cantante estampó su Range Rover contra una tienda de revelado de fotos.

Un comunicado policial confirmó ayer que fueron avisados "a las 3.35 de la madrugada del domingo 4 de julio debido a la colisión de un vehículo con un edificio". "Los oficiales atendieron a un hombre de unos 40 años que fue arrestado bajo la sospecha de no estar en condiciones para conducir. Fue llevado a una comisaría del norte de Londres y luego puesto en libertad bajo fianza hasta mediados de agosto pendiente de posteriores investigaciones".

Pese a que no hubo heridos y que, a juzgar por la fotografía publicada por The Sun, la tienda afectada por el impacto sufrió daños más bien menores, George Michael puede tener problemas con la justicia porque es reincidente. En febrero de 2006 fue detenido por posesión de marihuana. En mayo del año siguiente fue arrestado en Cricklewood, noroeste de Londres, por obstruir la circulación en un semáforo y se declaró culpable de conducir bajo el efecto de las drogas. Perdió el permiso de conducir durante dos años. En septiembre de ese mismo año reconoció públicamente que tenía problemas con el cannabis, y en septiembre de 2008 fue detenido en un lavabo público de Hampstead Heath por posesión de drogas de clase C y A. Pero en 2009, en una larga entrevista en The Guardian, aseguró que había logrado reducir la dependencia y que solo se fumaba siete u ocho porros al día.

En agosto pasado la policía le interrogó después de que su coche chocara con un camión en una autopista, pero no presentó cargos contra él. Su más famoso tropiezo policial no tiene nada que ver ni con drogas ni con coches: un policía de paisano le detuvo en unos baños públicos de Beverly Hills por intentar seducirle. Fue condenado pero se convirtió en un héroe al mofarse de la policía estadounidense en un hilarante video musical que rememoraba el caso.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 7 de julio de 2010