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Crítica:Feria del Aniversario | Quinto festejo

Devaluadísimo triunfo

Juan Bautista salió por la puerta grande porque cortó una oreja en cada toro, y una y una son dos, que son las necesarias para que un torero vea la calle de Alcalá a hombros de los capitalistas. Pues, muy bien; que lo disfrute. Pero que no se deje engañar. Su actuación fue meritoria, pero no de puerta grande. Ni por asomo. No hubo faena de categoría, ni conmoción ni tarde de arrebato general. No. Hubo, eso sí, un torero ilusionado, que buscó el triunfo con ahínco, que superó con ventaja la noble sosería de su lote y que protagonizó pasajes muy estimables. Pero, no; Juan Bautista no redondeó una actuación de la categoría suficiente para ser elevado a hombros -el primero en todo el ciclo isidril- y gozar de las mieles que ello supone.

EL CORTIJILLO / ABELLÁN, BAUTISTA, MACÍAS

Cinco toros de El Cortijillo, correctos de presentación, muy mansos, sosotes y nobles; el primero, de Hnos. Lozano, manso y descastado.

Miguel Abellán: dos pinchazosy un descabello (ovación); pinchazo y dos descabellos (vuelta).

Juan Bautista: estocada (oreja); estocada (oreja). Salió a hombros por la puerta grande.

Arturo Macías: estocada trasera y tendida y un descabello (palmas); dos estocadas que asoman (silencio).

Esta situación vuelve a poner de manifiesto la obsoleta e incomprensible costumbre de las dos orejas en esta plaza, que dice ser la primera del mundo y permite injusticias como la de ayer. Para ser la más importante, debe ser la más exigente, y, que sepa, una oreja en cada toro no es baremo suficiente que evaluar un triunfo único.

Es una pena que esta china le haya tocado a un torero modesto que lucha por salir de la zona de nadie en la que se encuentra, pero así de dura es la realidad. Quede constancia de que Bautista manifestó una extraordinaria voluntad de triunfo, y embebió por momentos la embestida de su áspero primero en una labor correcta. Mejoró en el quinto, al que banderilleó superiormente Curro Robles, y lo metió en la muleta en una faena decidida y airosa, pero falta de peso y hondura. Mató bien las dos veces y, ya saben, a hombros.

Abellán, por su parte, demostró que sigue vivo, que hay que seguir contando con él, y, para ello, se mostró valentísimo, pundonoroso y arrojado con un lote incómodo. Sobre todo el primero, deslucido, ante el que porfió con la dignidad de un torero bien plantado y aguantó, impertérrito, derrotes y gañafones. Mejor en el cuarto, más noble, al que lució de lejos, y toreó en largos muletazos por ambas manos que, en algún momento, alcanzaron hondura y elegancia. Parecía un diestro nuevo, ilusionado, enrabietado y enardecido, lo que dice mucho de su nueva actitud.

Y el peor lote, para el mexicano Arturo Macías, valiente, esforzado y poco placeado, que pretende dibujar un toreo hierático y resulta anodino. Sorteó las dificultades sin perder la compostura y quedó claro su deseo de agradar, pero a su mala suerte unió su falta de gracia.

La corrida del día

- Toros de Fermín Bohórquez, de procedencia Murube-Urquijo para los caballeros rejoneadores Andy Cartagena, Diego Ventura, único capaz de plantar cara a Pablo Hermoso de Mendoza, y Manuel Lupi, que confirma la alternativa en Las Ventas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 6 de junio de 2010

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