Costa del Sol, costa del pop

Javier Ojeda repasa en un libro medio siglo de música en Málaga

Corría el año 1959 cuando en Torremolinos se inauguraba el hotel Pez Espada, un "suntuoso" complejo de cinco estrellas, según recogía la prensa de la época, que vino a dinamizar aún más la efervescente movida que ya se vivía en este pequeño pueblo de pescadores malagueño, una especie de oasis de libertad tolerado en la gris España franquista. Este hotel pronto se convirtió en el alojamiento preferido de las personalidades que acudían a Torremolinos atraídos por el cosmopolitismo, la tolerancia y la diversión que marcaban los días en la Costa del Sol. Gentes como Ava Gadner, Frank Sinatra, Liz Taylor, Orson Welles, Brigitte Bardot, Raquel Welch eran habituales de la famosa sala de fiestas El Mañana, un night-club al aire libre con un precioso jardín que tenía varias orquestas, espectáculos y dos pistas de baile. En medio de este ambiente, Torremolinos se convirtió en puerta de entrada de las tendencias musicales del momento gracias a la proliferación de locales como El Dorado, Pedro's, Vip Club, Tabú o The Galloping Major, que sacaron a la Costa del Sol de la pacata melodía que imponía la dictadura.

La modernidad entró a través de los espectáculos de la sala El Mañana
El líder de Danza Invisible escribe de 500 cantantes y bandas malagueños

"En El Mañana fue donde se escucharon por primera vez en la zona los discos de Elvis Presley y donde llegó la primera guitarra eléctrica. La guitarra venía de Estados Unidos, donde la compró el propietario de ese club, Lee Setomer, después de que se la pidiera uno de sus camareros, Enrique Lozano, quien fundaría el grupo Los Íberos", recuerda Javier Ojeda, quien acaba de publicar Una historia del pop malagueño 1960-2009, libro en el que repasa 50 años de creación musical en Málaga y que arranca precisamente en los años del boom turístico de la Costa del Sol.

Ojeda, vocalista de Danza Invisible, homenajea en esta antología del pop a cerca de 500 cantantes y grupos malagueños que han marcado época. Este repaso a la historia sonora de la Costa del Sol comienza con Marisol y las canciones que le compuso Augusto Algueró -hoy afincado en Torremolinos- y se recrea especialmente en ese Torremolinos mítico de los años 60, donde triunfaban grupos como Los Íberos, Los Gritos o Los Ángeles, "que sonaban como los Beatles y los Kinks".

"De aquella efervescencia quedan ya pocos rastros. El tiempo nos ha ganado la batalla", concede Ojeda. "Una historia del pop malagueño es un recorrido lo más exhaustivo posible por nuestros 50 años de pop, pero sin chovinismos. Tampoco creo que nuestra historia musical sea la mejor de España, ni nada parecido. Hemos ofrecido algunos discos y artistas fantásticos, muchos regulares y bastantes muy flojos. A lo largo de las páginas me he esforzado porque se note los que más me gustan, porque obviamente me encanta la música y compartir la que me parece buena", explica Ojeda de su obra, que se acompaña con un CD con una selección de canciones de estas cinco décadas e incluye un índice alfabético con medio millar de cantantes y bandas.

"Ha sido un trabajo duro de dos años, porque aparecen reseñadas todas las formaciones o cantantes que alguna vez editaron un disco. Muchas de estas tiradas no superaban las 1.000 copias y ha sido muy complicado dar con ellas" comenta el cantante, quien agradece al área de Cultura del Ayuntamiento de Málaga la cuidada edición del libro, que esta semana llega a las librerías. "He tenido total libertad a la hora de escribir y al final ha salido un libro bastante completo, con sus virtudes y sus defectos", añade.

Los capítulos dedicados a las décadas los ha titulado: Los 60: En el principio fue Torremolinos; Los 70: El momento; Los 80: La Málaga glamourosa; Los 90: Vendrá una gran ola y Los 00: La década sin nombre. Además, en sus capítulos dedica atención especial a los más destacados artistas malagueños del género como Marisol, Tabletom, Chambao, Anni B. Sweet, Toni Zenet, Efecto Mariposa o Danza Invisible, grupo del que se ha encargado de escribir el periodista Manolo Bellido. "Yo no podía escribir sobre mi grupo. No tengo distancia sobre mi propio trabajo", afirma Ojeda.

Javier Ojeda, ayer cerca de su casa en Torremolinos (Málaga).
Javier Ojeda, ayer cerca de su casa en Torremolinos (Málaga).GARCÍA-SANTOS

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 06 de junio de 2010.

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