Casares y Prieto debaten sus planes a tres días de las elecciones

Se juegan el rectorado de la Universidad de Santiago en las elecciones del próximo lunes, pero Juan Casares Long, catedrático de Ingeniería Química, y Lourenzo Fernández Prieto, catedrático de Historia Contemporánea, se han encontrado pocas veces cara a cara en esta campaña. La de ayer en la Facultade de Medicina de Santiago fue la segunda -el Campus de Lugo acogió el primer debate de los candidatos, el pasado miércoles- y, más que añadir elementos nuevos al debate, sirvió para que los dos aspirantes a rector se reafirmasen en sus programas.

Casares Long, vencedor el 5 de mayo de la primera vuelta, con un 26,38% de los votos, atacó el endeudamiento de la universidad -la institución acumula una deuda de 12,4 millones desde 2005- y abogó por la "transparencia" y por la formación continuada de los docentes. El discurso de su oponente, Fernández Prieto, tampoco cambió mucho. "Hay que acabar con la financiación basura", sentenció.

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El capítulo económico provocó la mayor controversia del debate. El catedrático de Ingeniería Química apuesta por una solución de urgencia, a corto plazo, "acorde con la situación de una recesión económica como la actual", que el candidato nacionalista Prieto rechaza.

Reproches por el pasado

El pasado de ambos candidatos también salió a relucir. Prieto acusó a Casares de ser "un delegado de la Xunta" y éste hizo lo mismo recordándole su cargo de Vicerrector de Relacións Institucionais en el equipo de Senén Barro, del que dimitió hace un año. "Es necesario un control riguroso de ingresos y gastos, algo que no se estaba haciendo en los últimos años", demandó Casares, cabeza de un equipo que incluye tanto a conservadores como socialistas.

En una sala abarrotada de profesores, personal administrativo y algún que otro estudiante, Casares y Fernández Prieto abordaron también otro de los desafíos de la Universidade de Santiago a corto plazo: la renovación de profesores y la introducción de nuevos investigadores en los departamentos. En los próximos años se jubilará el 16% de los PDI (Profesor Docente Investigador), lo que, a ojos de Fernández Prieto, convierte la incorporación de nuevo personal "en una obligación". Preguntado por un alumno sobre la nota que pondría a los anteriores gobiernos de la universidad, el historiador decidió no pronunciarse. "Estoy orgulloso de esta universidad", declaró. Casares fue más tajante. "Mi nota no llega al aprobado", respondió.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0021, 21 de mayo de 2010.