Cameron recorta un 5% el salario de los ministros

El nuevo Gobierno británico tendrá que reducir en 67.000 millones de euros el próximo presupuesto

El Gobierno británico de coalición de conservadores y liberal-demócratas se reunió el jueves por primera vez y lanzó al país un mensaje de austeridad predicando con el ejemplo: la primera decisión del Ejecutivo de David Cameron ha sido recortarse los salarios un 5% y congelarlos durante cinco años. Un ahorro de dinero público simbólico como aperitivo de los recortes de gasto de 6.000 millones de libras (7.000 millones de euros) que ha de anunciar en las próximas semanas, paso previo a su vez de los gigantescos recortes que se decidirán en otoño.

La economía -en particular el saneamiento de las cuentas públicas- es la prioridad del Ejecutivo. Ni durante la campaña electoral ni en el documento del pacto de coalición entre tories y liberal-demócratas se da cuenta de cómo se afrontarán los recortes. El documento expresa que ambos partidos "están de acuerdo en que la reducción del déficit y seguir asegurando la recuperación económica es el asunto más urgente" del país. Y van un paso más allá al expresar la necesidad de "una significativa reducción acelerada del déficit estructural durante la legislatura, de modo que la mayor carga de la reducción del déficit descanse más en la reducción del gasto que en la subida de impuestos".

Habrá dificultades en otoño cuando se sepa la poda en las cuentas públicas

Más información

El documento del pacto de coalición recoge el compromiso electoral de los conservadores de presentar un presupuesto extraordinario antes de 50 días que incluirá el mencionado recorte de 7.000 millones, teniendo en cuenta la opinión tanto del Tesoro como del Banco de Inglaterra sobre "su factibilidad y conveniencia".

El nuevo Gobierno recibió el miércoles un espaldarazo previo del gobernador del Banco de Inglaterra, Mervyn King, que calificó de "un acuerdo sólido y convincente" el propósito de los dos partidos de dar prioridad a la reducción del déficit. El nuevo canciller del Exchequer y ministro del Tesoro, George Osborne, ha de identificar ahora la manera de recortar el gasto corriente de los diversos departamentos ministeriales sin afectar a la prestación de servicios públicos de primera línea.

Pero las verdaderas dificultades vendrán en otoño, cuando Osborne presente las prioridades de gasto a tres años vista, en las que ha de empezar la poda a fondo de las cuentas públicas para recortar el actual déficit presupuestario de casi 200.000 millones de euros anuales.

Ese objetivo se ha hecho más difícil debido al pacto de coalición, con concesiones mutuas que de entrada suponen un aumento del gasto respecto a las previsiones de gasto del saliente Gobierno laborista. Esos planes obligaban a identificar nuevos recortes presupuestarios por 43.000 millones de euros anuales hasta el ejercicio fiscal 2013-2014.

Según el Financial Times, a esa cantidad hay que añadir 4.700 millones de euros por el acuerdo de incrementar la ayuda al desarrollo para que no baje del 0,7% del PIB; otros 5.900 millones por la exigencia liberal de eximir del IRPF a las rentas más bajas; 3.500 millones por la supresión de subidas fiscales aprobadas por los laboristas; 9.400 millones por la aceleración en el ritmo de recorte del déficit; y otros 6.000 millones de euros por gastos adicionales en empleo, escuelas y pensiones.

Por el lado de los ingresos, los cambios en la tasa al transporte aéreo y la tasa a los rendimientos del capital incrementarán los ingresos en algo menos de 5.900 millones de euros. Entre unas cosas y otras, el nuevo Gobierno deberá reducir el gasto público en casi 67.000 millones de euros anuales desde el ejercicio fiscal de 2011- 2012 durante tres años. Una cifra equivalente al 22% del gasto no protegido del presupuesto.

El programa conservador proponía que un 80% de esos ahorros llegara a través de recortes de gasto y un 20% mediante subidas de impuestos. El documento que sella la coalición no menciona cifras, aunque subraya que el recorte de gasto ha de suponer la mayor parte de ese ahorro presupuestario.

Pero en una encuesta realizada por la BBC entre 28 economistas independientes, 24 de ellos creen que el Gobierno de Cameron aprobará una subida del IVA antes del final de 2011. Según estas estimaciones, el tipo normal de ese impuesto al consumo aumentará del actual 17,5% al 20%, lo que generará un aumento de la recaudación de en torno a 13.500 millones de euros. Ni conservadores ni liberaldemócratas se comprometieron durante la campaña electoral a no subir ese impuesto, aunque tampoco quisieron confirmar que pensaran subirlo.

Un sombrío panorama económico

- El déficit público. Se situó en el 11,5% del PIB en 2009.

La Comisión Europea prevé que el déficit público alcance el 12% en 2010 (el Fondo Monetario Internacional lo sitúa en el 13%). Los tories prometieron durante la campaña adoptar en junio un ajuste fiscal para este año de 6.000 millones de libras, equivalente al 0,5% del PIB.

- El PIB. Retrocedió un 4,3% en 2009. El primer trimestre de 2010 marcó un avance del 0,2% con respecto al trimestre anterior, pero cayó tres décimas en comparación con el mismo trimestre de 2009.

- La deuda pública. Al cierre del año pasado se situó en el 68% del PIB. El FMI calcula que, a finales de 2010, podría escalar hasta el 81% del PIB por el coste de financiación que supone el elevado déficit público del país y el estancamiento de la economía.

- La tasa de paro. Se mantiene situada alrededor

del 8% y se prevé que superará el 9% a finales de este año.

- El déficit exterior. Se situó en el 2% del PIB en 2009. Las previsiones apuntan a que permanecerá estable en 2010.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0014, 14 de mayo de 2010.

Lo más visto en...

Top 50