Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

BP paga a los pescadores del golfo para recoger la marea negra

La compañía despliega el operativo para retirar el chapapote y evitar su impacto en la costa - La primera de las tres campanas está ya lista para sellar el escape

La mancha de petróleo vertido por la plataforma Deepwater Horizon sigue su avance tóxico por las aguas del golfo de México. La empresa petrolera británica BP, responsable del derrame, comenzó ayer a desplegar una flota de pescadores locales a los que ha contratado para recoger petróleo y evacuarlo en contenedores. Ha ultimado, además, la primera de tres inmensas campanas de acero y cemento con las que sellará las tres fisuras por las que el crudo sigue contaminando el agua y amenazando las costas.

Nadie, ni siquiera la Guardia Costera, es capaz de predecir dónde va a tocar tierra esa temida mancha de más de 6.000 kilómetros cuadrados. Pero sus efectos ya se notan en estas costas. El Gobierno federal ha prohibido a los pescadores faenar en un área de 17.000 kilómetros cuadrados. Con sus barcos inutilizados, salen a capturar petróleo.

La mitad de las familias de Venice vive de la pesca; la otra, del petróleo

11.500 soldados más se desplegarán por Misisipi, Alabama y Florida

No es tarea fácil. Los veteranos marinos extienden sus redes y recogen el crudo, amarrándolo a la espera de que lo reciba el carguero Discover Enterprise, un barco capaz de almacenar 125.000 barriles de petróleo. Más de 3.000 personas trabajan ya en estas tareas de limpieza, en las costas de Luisiana, Alabama, Misisipi y Florida, y en más de 200 barcos movilizados por BP. La petrolera les paga cada día a sus capitanes entre 1.200 y 1.800 euros, por faenar pequeños navíos de unos 14 metros de eslora. Y 11.500 soldados de la Guardia Nacional se desplegarán en los Estados de Misisipi, Alabama y Florida. Estos se añaden a los 6.000 que están ya a disposición de Luisiana.

De momento, ya se han retirado 3.700 millones de litros de una mezcla oleosa de petróleo y agua. A los pescadores que no recogen crudo se les encarga que desplieguen unas gigantescas barreras de vinilo para contener el vertido. BP dispone de unos 213 kilómetros de barreras de ese tipo.

Para los pescadores, este trabajo es un alivio. La temporada de la gamba, de la que dependen centenares de familias, comienza a mediados de mayo. Sin gambas no hay dinero. "Hoy mismo he firmado el contrato con BP", asegura Berlin Moreau, de 46 años, a bordo de su pequeña embarcación. Acaba de invertir unos 8.000 euros en renovarla para la temporada. Pero para lo único que la usará, de momento, será para recoger petróleo. "Todos llevamos días esperando la llamada de BP. Es nuestra única esperanza de no arruinarnos".

Los pescadores locales llaman a este pequeño puerto, en la última ciudad antes de la desembocadura del Misisipi, "el fin del mundo". Esta zona quedó totalmente arrasada por el huracán Katrina en 2005. La mitad de las 975 familias de Venice viven de la pesca. La otra, del trabajo en algunas de las 4.000 plataformas petrolíferas que hay en el golfo.

Gente como Brady Hatteberg, de 51 años, trabaja en ambas cosas. Una semana es mecánico en alta mar, la siguiente sale a faenar con su bote. "¿Resentimiento? Ninguno. Aquí vivimos del petróleo. Ha sido un accidente. BP hace lo que puede. Ahora paga a esta gente que no tiene otros ingresos. Les ayuda. No se oyen quejas".

BP ha estado construyendo tres inmensas campanas de acero y cemento en Port Fourchon. Miden 12 metros de alto, se colocarán sobre las tres fisuras de las que emanan unos 795.000 litros de crudo diarios, y disponen de unas tuberías que succionarán el crudo y lo depositarán a bordo del Enterprise.

"Si esa campana llega pronto puede que ese crudo no toque la orilla hasta llegar a Florida", explica Gerald Turan, de 64 años, uno de los pescadores más veteranos. En la cabina de su barco, muestra un mapa de las corrientes del golfo: "Mi olfato me dice que esto tardará en tocar tierra". Aun así, a Turan y a su hermano, Frank, de 65 años, les mantiene anclados la prohibición del Gobierno federal. "Hemos firmado el contrato de BP, a ver si llega esa llamada".

Ese famoso contrato ha sido una fuente de polémica en la zona. Muchos pescadores, como los hermanos Turan, se apresuraron a firmarlo. Cuando las autoridades lo inspeccionaron, se dieron cuenta de que contenía una serie de provisiones según las cuales los pescadores renunciaban a presentar cargos contra la empresa por los daños ocasionados por el vertido, según denunció el fiscal general de Alabama, Troy King. Rápidamente, BP cambió esas cláusulas y anunció que pagará indemnizaciones por esos mismos daños.

BP retomó ayer la inyección de un líquido disolvente en la gran mancha de crudo, con la intención de mantener el vertido en el lecho marino y evitar que se disperse por la superficie. "Es menos visible, pero no menos tóxico. Puede ser un parche, más que una cura", dice Rick Steiner, experto en conservación marina que llegó de Alaska con Greenpeace.

Parar la mancha

- Vertido de la plataforma Deepwater Horizon, que perforaba a 3.900 metros por debajo del lecho marino.

- En el accidente, en el que murieron 11 trabajadores, el pasado 20 de abril, se abrieron tres fisuras que pierden 795.000 litros de crudo diarios.

- BP tapará los boquetes con tres campanas extractoras de cemento y acero de 12 metros de altura.

- El petróleo, bajo en azufre, es menos denso que el que afectó a Alaska y a Galicia.

- La mancha abarca unos 6.000 kilómetros cuadrados de superficie marina.

- BP está dispersando un disolvente sobre la mancha en la superficie del mar.

- La petrolera ha contratado a pescadores para que desplieguen 213 kilómetros de barreras de vinilo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 5 de mayo de 2010

Más información