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Juicio por la T-4

Txeroki supervisó los detalles del atentado de la T-4

El jefe etarra ordenó a los terroristas hacer dos ensayos

Fue como si no se fiara de sus subordinados. Garikoitz Aspiazu, Txeroki, no se limitó a dar instrucciones a Igor Portu, Martin Sarasola y Mikel San Sebastián para que colocaran la furgoneta bomba de Barajas que acabó con la vida de los ecuatorianos Diego Armando Estacio y Carlos Alonso Palate y se llevó por delante el último proceso de paz. El jefe militar de ETA supervisó cada uno de los pasos del comando. Señaló el camino que los etarras debían seguir hasta Madrid y les indicó que hicieran ensayos previos. Hasta les ordenó que se disfrazaran para no ser reconocidos.

Mattin Sarasola fue el que delató al resto de sus compañeros. Contó a los agentes cómo en una reunión en el monte Auza (Navarra), en el verano de 2006, Txeroki les dio instrucciones precisas sobre el itinerario hasta la capital a través de carreteras secundarias atravesando la provincia de Soria. Los etarras realizaron dos ensayos generales. El primero lo hicieron con el coche de San Sebastián, con el que fueron hasta las inmediaciones del aeropuerto. En el segundo llegaron a colocar un coche alquilado en Irún en el aparcamiento de la T-4. Desde allí cogieron un taxi hasta San Sebastián de los Reyes, la localidad elegida para deshacerse de los disfraces que usaron para el atentado.

Les mandó comprar un móvil y les dijo a quién debían hacer las llamadas de aviso

En una cita posterior, el jefe de los comandos les mandó comprar un teléfono móvil para hacer las llamadas de aviso y les ordenó que lo utilizaran para alertar a los bomberos de Madrid, a la DYA de Guipúzcoa y al diario Gara, organismos a los que efectivamente llamaron una hora antes de que estallara la bomba. "Portu pensó que no le estaban haciendo demasiado caso, así que también llamó desde una cabina de San Sebastián al 112 SOS Deiak", contó el guardia civil que dirigió el interrogatorio de Sarasola.

El fiscal, Daniel Campos, trató ayer de desvirtuar las denuncias de tortura planteadas por los acusados. Un colega suyo de Guipúzcoa ha pedido cárcel para cuatro guardias civiles que participaron en la detención de Portu y Sarasola por presuntos malos tratos. Campos los interrogó ayer y coincidieron en que las lesiones de los etarras se debieron a un arresto violento tras un intento de huida. La defensa de los etarras renunció a interrogar a los forenses de San Sebastián en los que se apoyan las denuncias. El abogado que asistió a Sarasola tras su detención declaró que no apreció lesiones en su cliente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 5 de mayo de 2010