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La primera crisis del euro

Entre el rumor y la realidad

El día que cerró con la segunda mayor caída bursátil del año y que devuelve al Ibex a su nivel de julio del año pasado comenzó con un chorro de agua fría procedente de la prensa extranjera. Los inversores se habían desayunado con las reseñas del Financial Times, del New York Times y del Wall Street Journal en las que se sugería que España podía ser la próxima pieza del dominó europeo que necesitara un rescate, y donde se criticaba la incapacidad del Gobierno para impulsar las reformas que el país necesita con urgencia.

A unos mercados hipersensibles ante cualquier revés fueron llegando un sinfín de rumores. Se esparció la idea de que Fitch estaba a punto de rebajar la calidad crediticia española. Una posibilidad aún más dañina después de que Standard & Poor's hiciera lo mismo la semana pasada, precisamente después de un rumor que, esa vez sí, resultó acertado. Fitch lo desmintió poco más tarde y ratificó que mantiene para España pro ahora la calificación en AAA con perspectiva estable, la máxima nota posible.

Por si fuera poco, en el mercado empezó a circular el falso rumor de que España había decidido pedir ayuda al Fondo Monetario Internacional (FMI) por un importe que unas versiones situaban en 200.000 millones y otras en 280.000 millones. El bulo corrió por foros de internet y diarios digitales desde la primera hora de negociación. Hacia medidodía, un teletipo de la agencia France Presse citaba a un broker que se hacía eco del rumor, aunque el mercado no pareció darle excesiva credibilidad en ningún momento. En todo caso, el runrún del rescate español tuvo que ser desmentido horas más tarde por el presidente del Gobierno, que lo calificó de "absoluta locura" y por el propio FMI. "No hay nada de verdad en los rumores sobre España", dijo una portavoz del Fondo. Pero ya era tarde. El parqué de Madrid siguió cayendo hasta cerrar en 9.859 puntos

Durante toda la jornada gravitó una duda. ¿Es capaz un simple rumor de provocar el desplome de los mercados? En teoría podría hacerlo, pero en esta ocasión ha sido tan sólo un elemento más que ha añadido gasolina al fuego de los mercados, desconfiados ante las posibilidades de los países periféricos de Europa de hacer frente a la crisis fiscal que sufren.

Daniel Pingarrón, analista de IG Markets, enumera una serie de factores que contribuyeron a que el día de ayer fuera de bajadas generalizadas: las medidas chinas para enfriar la economía que castigaban a las materias primas; las especulaciones acerca de que el tamaño de la mancha de crudo en el Golfo de México podría ser mayor de lo previsto; el reavivamiento del volcán islandés que perjudica a las aerolíneas y las declaraciones de Moody's, según las cuales el paquete de ayudas a Grecia no supondrían el fin de la crisis.

En España, a los problemas europeos generales se unen las dudas sobre la capacidad de sacar adelante las reformas necesarias. "El resto del mundo nos mira y ve que ni se reforma el mercado laboral ni el sector financiero. No es que ayer hubiera noticias negativas, es que faltan las noticias positivas", resume un inversor.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 5 de mayo de 2010