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La primera crisis del euro

Zapatero intenta aplacar el castigo de los mercados por sus dudas sobre España

El presidente tilda de "absoluta locura" el rumor sobre una petición española de rescate al FMI

En pleno desplome de las Bolsas europeas, y en particular de la española, cuyo Ibex 35 retrocedió el 5,4%, Zapatero intentó ayer asumir el papel de cortafuegos para atajar el riesgo de contagio de la crisis griega y contrarrestar los rumores que ponen en la picota la solidez de las cuentas españolas. "No doy crédito, es una absoluta locura, un despropósito monumental", repitió visiblemente enojado ante la prensa internacional, cuando se le preguntó por el rumor de que se preparaba un plan de rescate para España por valor de 280.000 millones de euros.

La rueda de prensa con la que concluyó su visita a Bruselas se convirtió así en un ejercicio de relaciones públicas para transmitir tranquilidad a los mercados y poner coto a los ataques especulativos. Zapatero pidió a los inversores que se basen en "hechos y datos reales" y no en "proyecciones o pronósticos" basados en "información insuficiente". Recordó que la deuda pública española está 20 puntos por debajo de la media de la UE y que el pago de intereses no llega al 2% del PIB, al contrario que en Francia o Alemania; esgrimió el incremento de la recaudación y el buen dato del empleo en abril -el número de parados se redujo en 24.000-, al que seguirán otros similares en los próximos meses.

El Ibex cayó el 5,4% y la prima de riesgo española se acercó a máximos

El presidente sugiere que la economía creció en el primer trimestre

La Bolsa de Madrid, que ya había empezado el día a la baja, se mantuvo impertérrita ante el discurso de Zapatero y siguió cayendo, al igual que las plazas más importantes del resto del mundo. El Ibex dejaba lejos los 10.000 puntos en los que llevaba instalado 10 meses. Los bancos fueron los que se llevaron la peor parte: BBVA, Santander y Popular perdieron más del 7%. Y es que la combinación "país periférico + sector financiero" es letal en estos días. Todos los parqués europeos sufrieron fuertes pérdidas, pero la española fue, tras la griega (-7,35%), la más castigada.

Pero las Bolsas no fueron las únicas damnificadas. El mercado de bonos también se llevó lo suyo. La prima de riesgo de la deuda española a 10 años frente a la alemana subió en 20 puntos básicos, hasta 116 puntos, cerca de su máximo. El repunte se debe en parte a que la rentabilidad exigida al bono español subió del 4,02% al 4,1% y en parte porque el dinero buscó refugio en Alemania y rebajó la rentabilidad de su bono hasta el 2,94%. El castigo aún fue mayor en los bonos a dos años, donde la rentabilidad exigida al español (2,16%) ya triplica la del alemán (0,71%). Eso sí, la del bono portugués a dos años (4,48%) duplica la española porque, como ya es habitual en días convulsos, los países más débiles son los que reciben el castigo más duro. La prima de riesgo portuguesa a 10 años subió 45 puntos básicos y la irlandesa, 30.

En su intervención, Zapatero también sugirió que la economía española ha crecido en el primer trimestre de este año por primera vez desde 2008, lo que podrá comprobarse en pocos días cuando se haga oficial. Este pronóstico choca con los de institutos de opinión como Flores de Lemus o Analistas Financieros, que anticipan una ligera caída. "Lo importante es que los datos económicos vayan avalando la recuperación y el crecimiento", subrayó Zapatero. "No podemos estar todo el día haciendo caso a las especulaciones".

A pesar de ello, tuvo que reconocer que rumores "absolutamente infundados", como el supuesto plan de rescate o la rebaja en la calificación de la deuda española por parte de la agencia Fitch, desmentida de momento por esta, tienen efectos inmediatos sobre los mercados, perjudican los intereses de España e incrementan el diferencial del bono español con respecto al alemán, lo que consideró un "un hecho muy grave, sencillamente intolerable", que el Gobierno se propone "combatir".

Tras recordar que desde hace dos años se cuestiona al sistema financiero español por el efecto de la burbuja inmobiliaria, subrayó que es "uno de los que mejor ha resistido" la crisis; y se quejó de que vuelvan a escucharse opiniones "desproporcionadas" sobre su solidez. Zapatero se fajó en defensa de la "fortaleza y solvencia de las cuentas públicas y de la capacidad de recuperación" de la economía española. "Y es la misma confianza que tengo en Portugal", agregó, echando un capote al país vecino, situado como España en primera línea de fuego de los ataques.

Zapatero compareció en solitario en la sede del Consejo Europeo, ya que el presidente permanente, el belga Herman Van Rompuy, con quien se reunió previamente, prefirió no hacerlo. Actuó como defensor no sólo de la economía española sino de toda la zona euro. Cualquier especulación sobre la solidez de esta área resulta a su juicio "irresponsable". Y elogió la "valentía" de Grecia, de la que, según dijo, con el plan de rescate de la UE y el Fondo Monetario Internacional (FMI) "ya tiene lo que necesita, para que aquellos que tienen compromisos con ella puedan estar tranquilos".

El próximo viernes se reunirán en Bruselas los líderes de los 16 países del Eurogrupo para demostrar que todos "reman en la misma dirección: la de la reducción de los déficits públicos, el crecimiento económico, la ganancia de competitividad y la responsabilidad compartida".

Previamente, en su discurso ante un millar de alcaldes de los UE, aseguró que "sólo aquellos que piensan de manera egoísta y con escasa perspectiva de futuro tienen dudas en la fortaleza y en la ambición del proyecto europeo". Aunque no citó a nadie, todas las críticas se han dirigido durante los últimos meses hacia Alemania, la que más se ha resistido a ayudar a Grecia. El presidente recordó que todos los países han sacado ventaja de su pertenencia a la UE: algunos han recibido cuantiosos fondos europeos (como España), otros se han beneficiado de la Política Agraria Común (como Francia) y otros de la apertura de los mercados a sus productos (como Alemania). "Lo mejor que tienen los 27 países que forman parte de la Unión es Europa", concluyó.

La divisa europea continuó su lento proceso de depreciación hasta rozar la barrera psicológica de 1,3 dólares, el mínimo de un año. La moneda estadounidense está en el camino opuesto. "Está fuerte contra todas las divisas, no sólo contra el euro. El dólar vive un proceso típico de salida de recesión", señala Juan Ignacio Crespo, de Thompson Reuters. Los números rojos de todas las plazas europeas contagiaron a Nueva York (?perdió un 2,02%). Una prueba más de que los problemas viajan de lado a lado del Atlántico.

Crespo atribuye las turbulencias que sacuden a toda Europa a la incapacidad de los Gobiernos de aprobar una ayuda a Grecia en el momento adecuado. "El rescate que hubiera costado 15.000 millones a principios de febrero hay que cuantificarlo ahora en casi diez veces más. Y sin ninguna garantía de que Grecia termine recurriendo a una quita en su deuda. El río se ha desbordado y está incontenible", señala. Juan Luis García Alejo, de Inversis Banco, asegura que la desconfianza en la que está sumida el mercado hace que sea imposible traer la calma en estos momentos. "La prueba es lo que ha pasado con Grecia", señala. "Cuando no tenía un plan de ajuste, se le castigaba; cuando lo aprobó, era demasiado pequeño; y ahora que lo endurecido, los inversores le dicen que no se lo creen".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 5 de mayo de 2010