Reportaje:

La triste espera del Hivernacle

El recinto de la Ciutadella se deteriora sin que el Ayuntamiento le dé ningún uso

Las puertas siguen cerradas. Los 1.038.000 euros invertidos en la reforma estructural del emblemático Hivernacle del parque de la Ciutadella de Barcelona, una de las contadas realizaciones arquitectónicas que quedaron al término de la Exposición Universal de 1888, no le hacen justicia. Al menos, a simple vista: grietas, cristales rotos, plantas secas, paredes desconchadas.

En 2006, coincidiendo con el fin de la concesión que tenía como restaurante y cafetería, el Ayuntamiento decidió rehabilitar el recinto. Se realizaron tareas de saneamiento, diversos trabajos de drenaje e impermeabilización, se pintaron las paredes y se reparó la claraboya. Llegó a celebrarse una inauguración en septiembre de 2009, pero se desestimó su apertura porque, según explica el Consistorio, aun no saben qué uso darle. "No sabemos si va a tener un uso comercial, porque si no renovamos la concesión fue porque los vecinos se quejaban del ruido del restaurante", asegura un portavoz del Ayuntamiento.

La rehabilitación, que ha costado 1.038.0000 euros, terminó en 2009

El Hivernacle, que está situado dentro del parque, da al paseo de Picasso, aunque los vecinos más cercanos se encuentran en la acera opuesta. "Nadie nos ha hecho llegar nunca una queja", explica Maria Mas, de la asociación de vecinos del barrio, el Casc Antic. "Es un lugar precioso que creemos que debe ser para el disfrute de todos", añade.

"Tener el edificio cerrado es contribuir a su deterioro", opina el presidente del comité de empresa de Parques y Jardines y miembro de Comisiones Obreras, Pepe Ruiz. "Es bochornoso que el año pasado se replantara el Hivernacle deprisa y corriendo y en nefastas condiciones para hacer una seudoinauguración que no sirvió para abrirlo al público por no estar en condiciones", critica.

"Para nosotros es lamentable e inconcebible que el Ayuntamiento mantenga cerrado al público durante cuatro años un edificio que forma parte del patrimonio histórico y arquitectónico de Barcelona, y más después de haber hecho una inversión tan elevada para su reforma", explica Ruiz. "Además, el edificio fue diseñado para el cultivo y la exposición de plantas de origen tropical. No aceptamos que se mantenga con el dinero de todos y que lo explote una empresa privada con un restaurante que encima es carísimo".

El Hivernacle es uno de los edificios más bellos del parque, un ejemplo de la arquitectura de hierro y cristal que se puso de moda en la segunda mitad del siglo XIX. Tiene dos espacios, uno con plantas diversas y otro principal, que es el que ha albergado el restaurante y ahora está vacío.

126 años de historia

- Josep Amargós construye el edificio en 1884 con motivo de la Exposición Universal de 1888.

- Tras décadas de abandono, el edificio es restaurado en 1985 por el Ayuntamiento. Es inaugurado como sala de exposiciones

- El Hivernacle pasa a ser restaurante y cafetería en 2000.

- En 2006, acaba el contrato de explotación.

- El Ayuntamiento invierte en 2007 1.038.000 euros en una nueva reforma.

- Pese a ser inaugurado nuevo en 2009, nunca vuelve a abrir

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 05 de mayo de 2010.

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