Cartas al director
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Transición y memoria histórica

He firmado el manifiesto de apoyo a Garzón, que es objeto de una actuación judicial intolerable. Soy de los creen inaplazable la investigación de los crímenes del franquismo. Y estoy convencido de que Falange Española, autor junto a Manos Limpias de la querella contra Garzón, debería ser ilegal. Soy tan firme defensor de estas consideraciones como del proceso de transición democrática que conoció España.

Ahora que irrumpen contra la Transición tertulianos, columnistas y revolucionarios tardíos, bien haríamos en contextualizar los cambios y advertir que lo hecho entonces respondió, sustancialmente, a las demandas de la inmensa mayoría de los ciudadanos y ciudadanas.

Sólo unos cuantos nostálgicos del franquismo y sectores del radicalismo posfranquista abanderaron el rechazo. Las cosas se hacen cuando hay que hacerlas. Hace 33 años se construyó un pacto para acabar con 40 años de dictadura y echar a andar la democracia. No me suena que se propusiera algo mejor. Pasadas tres décadas procede normalizar aquella cultura de cambio democrático (a la que parecen resistirse grupos importantes de la justicia y de la derecha española), e investigar crímenes que ninguna ley puede impedir por ser crímenes de lesa humanidad.

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* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 24 de abril de 2010.

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