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Francia se queda con la leyenda de Casanova

La Biblioteca Nacional adquiere por siete millones 'Historia de mi vida'

El legendario manuscrito de Historia de mi vida, de Giacomo Casanova, el relato de más de 3.700 folios en los que se funda la leyenda del aventurero diplomático y conquistador italiano, ha sido adquirido por la Biblioteca Nacional de Francia por más de siete millones de euros. Se trata de la compra más cara hecha jamás por esta institución y su presidente, Bruno Racine, lo justifica por el extraordinario valor de un manuscrito único, escrito por el mismo Casanova al final de sus días, en Bohemia, cuando ya no le quedaba nada sino recordar y tomarse en serio como personaje. Está en francés, la lengua que siempre utilizó en sus escritos por considerarla más literaria y de mayor proyección. La escritura es regular, apretada y elegante.

Se trata de la compra más cara hecha jamás por la institución

La historia del manuscrito no es tan azarosa como la de su autor, pero también merece una novela: en 1798, poco antes de morir, Casanova se lo legó a su sobrino, Carlo Angiolini. Los hijos de éste lo vendieron, 20 años después, al editor Brokhaus, que hizo dos ediciones: la primera, traducida al alemán, fue concienzudamente censurada de obscenidades; la segunda, en francés, también fue mutilada y alterada por Jean Laforgue. Desde entonces, y hasta 1960, cuando se publicó la primera edición fiable y completa, se sucedieron más de 500 ediciones falsas, espúreas, semiverdaderas o completamente deformadas que, paradójicamente, contribuyeron a engrandecer la leyenda erótica de Casanova.

El tataranieto del tataranieto del tataranieto del editor que compró el manuscrito, Hubertos Brockhaus, el último de la dinastía y el heredero que ha vendido el inmortal manuscrito a la Biblioteca Nacional de Francia, explicó el jueves el destino final del manuscrito. "En 1943 nuestra sede en Leipzig fue cerrada por los nazis. Mi abuelo, entonces, cogió los manuscritos y en una bicicleta se los llevó hasta un banco, donde los metió en una caja fuerte. Así se salvaron del bombardeo que destruyó la ciudad", relató.

La última peripecia fue menos arriesgada. En otoño de 2007, el recién nombrado director de la Biblioteca Nacional de Francia recibe una llamada telefónica del embajador alemán en París. Una cita medio secreta en el aeropuerto de Zurich, en la que le muestran cajas enteras de papeles que documentan la autenticidad del manuscrito y la certeza de que no existe otro en el mundo acaban de convencer a Racine. El precio, siete millones de euros, es tan elevado como justo e impagable en ese momento. Así, pide al editor tiempo y durante dos años busca un mecenas que le ayude. Hace poco lo encontró. No ha revelado el nombre. Tan sólo que se trata de una empresa "financiera".

De este modo, en 2011, una exposición en la Biblioteca Nacional de Francia mostrará el más famoso manuscrito del que fue el más famoso mujeriego del siglo XVIII, además de espía, violinista, poeta, seminarista, militar, jugador, agente financiero, creador de la Lotería Nacional Francesa, mago y alquimista, nacido en 1725 y muerto pobre y sin nada en 1798, después de haber viajado por toda Europa y haber vivido de verdad.

Era alto, elegante (aficionado a los perifollos de la época), simpático, bromista, inteligente, vanidoso y no muy aficionado a las novelas. Tal vez por eso se dedicó los últimos años a recordar y consignar. La psicoanalista belga Lydia Flem, biógrafa de Casanova, relata cómo ese hombre inagotable comenzó a escribir las 3.700 páginas que ahora acaba de adquirir Francia: "Se lanzó a la vida sin pedir nada a cambio excepto la más insolente y más escandalosa de las recompensas: el placer".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 3 de marzo de 2010