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Esplendor y ocaso de Daniya

Hallados nuevos restos de las murallas construidas por la Dénia árabe en su época de mayor expansión urbanística

Vista de los restos arqueológicos de la muralla árabe en Dénia.

Poco tiempo antes de su destrucción a manos de las tropas cristianas, la Dénia islámica conoció entre los siglos XII y XIII un periodo de esplendor que agrandó su rango de ciudad cosmopolita, enclave militar de gran importancia estratégica y emporio comercial al que acudían mercaderes de todo el Mediterráneo.

Las últimas excavaciones arqueológicas verifican que para asumir el crecimiento demográfico Daniya, nombre árabe de Dénia, amplió su medina varias hectáreas. La ciudad, que creció hacia el sur, hacia los marjales y el mar, no volvió a conocer una expansión semejante hasta finales del siglo XIX.

Las excavaciones de las calles de Colón y de Quevedo demuestran, según el arqueólogo municipal, Josep Antoni Gisbert, que para edificar aquellas murallas se realizaron costosas obras de aterramiento con el fin de construir un baluarte defensivo con aparejo de mampostería, que contaba además con un paso de ronda que permitía el tránsito por la fortificación y la separaba de la medina. También se han hallado restos de viviendas, que contaban con un sistema de agua corriente y norias de tracción humana.

Daniya se benefició así de la cultura más avanzada, con importantes innovaciones en el ámbito de la tecnología, el arte y la literatura. El historiador Al-Idrisi la calificó como una ciudad "populosa y bella" y subrayó la gran importancia comercial de su puerto y de sus hospederías o al-funduqs.

En la excavación de la calle de Colón han aparecido además restos de cerámica con motivos ornamentales únicos en el panorama del Al-Andalus. Gisbert añade que los nuevos descubrimientos permiten constatar la racionalidad arquitectónica de Daniya, con "un urbanismo octogonal y casas de una o dos plantas con patio central".

Paradójicamente, aquel mundo estaba a punto de extinguirse. Época de constantes conflictos bélicos, con las invasiones de almohades y almorávides que llegaban desde África, el empuje de las tropas cristianas de Jaume I acabó por convertir Daniya en una tierra de frontera con un poder político muy débil y destino de una multitud de refugiados. La ciudad, que intentó combatir al rey de Aragón interceptando sus transportes marítimos, acabó por capitular ante el monarca en 1244.

Jaume I expulsó a los musulmanes de Dénia y los nuevos pobladores, muy escasos, se refugiaron en el Castillo. La medina fue destruida y sus restos quedaron cubiertos por rastrojos y terreno baldío hasta que a finales del siglo XIX y principios del XX se construyeron en la zona nuevos edificios. Ahora, los estudios científicos han permitido a Dénia reencontrarse con aquel mundo mítico de baños y hospederías.

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