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Reportaje:MÁS CAMBIOS DE ENTRENADORES EN PRIMERA QUE EN 12 AÑOS

Vuelta a la filosofía de Pellegrini

El Villarreal confía en Garrido, hasta ahora en el filial, para recobrar el fútbol de toque

Vila-real
Juan Carlos Garrido sustituyó ayer a Ernesto Valverde en el banquillo del Villarreal. Onésimo Sánchez ocupó la plaza de José Luis Mendilibar en el Valladolid. Con ellos son ya siete los cambios en Primera en 20 jornadas, la mayor cifra a estas alturas en 12 años. Como Guardiola (Barça), Jiménez (Sevilla) y Gay (Zaragoza), Garrido y Onésimo también proceden del equipo filial.

Once años en la casa, nueve de ellos como director de la Escuela de Fútbol, avalan al sucesor de Ernesto Valverde en el banquillo del Villarreal. Juan Carlos Garrido (Valencia, 1969), que, como jugador, no pasó de los juveniles del Valencia, no sólo tiene aprendido el libro de estilo del club, sino que además ha formado parte de su elaboración. A los 40 años le ha llegado la oportunidad que esperaba seis meses atrás con la marcha de Manuel Pellegrini al Madrid. Pero el ascenso del filial a Segunda no era suficiente currículo para que Garrido, que ha pasado más tiempo en los despachos que en los campos, cogiera tan pronto las riendas de un primera con aspiraciones.

En lo que va de temporada, lo más parecido al Villarreal de los últimos años se podía ver en la Ciudad Deportiva y no en El Madrigal. El filial ganaba y agradaba mientras el primer equipo se perdía en la mediocridad. La solución estaba en casa. "Por mi trayectoria en la entidad, creo conocer bien a los jugadores y llego con muchas ganas. El club es uno de los más importantes de Europa en los últimos años y entiendo que se nos exija al máximo", advirtió Garrido.

"Hay equipo para tener el balón y hacer un juego ofensivo", dice el nuevo técnico

El verano pasado, hubo consenso en el Villarreal sobre la contratación de Valverde. Le consideraban idóneo para seguir la filosofía impuesta por el club y marcada por Pellegrini en los últimos cinco años. Y con el mismo quórum llegó su despido. No se adaptó al equipo y el grupo no supo interpretar las ideas de su nuevo guía. En la indefinición quedó el Villarreal. "La situación a la que se había llegado no era agradable. Por eso la hemos tenido que atajar", justificó Fernando Roig el despido del txingurri, que ya se le pasó por la cabeza tras la contundente derrota ante el Valencia (4-1) en la penúltima jornada de la primera vuelta. "En el Villarreal no se juega a este fútbol", dijo el presidente. "Desde el principio, las cosas no han salido como esperábamos", asumió Valverde en su despedida, agradeciendo el trato y la paciencia de los Roig.

Amigo personal de Pellegrini, Garrido comulga totalmente con las ideas y el estilo del chileno. "Contamos con jugadores para hacer un gran equipo, tener el balón y practicar un juego ofensivo. El Villarreal, en los últimos años, ha tenido un estilo. Debemos salir a ganar cada partido sin importar dónde o contra quién", explicó Garrido. "El filial ha demostrado que con buen juego se puede estar bien colocado en Segunda. No se escucharon ofertas por ningún tipo de entrenador y pensamos en la casa", abundó Roig.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 2 de febrero de 2010