Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Reportaje:

Los olvidados de la fresa

El documental 'Próxima parada, Huelva' narra la vida de los inmigrantes

A comienzos de 2009, Verónica Frenzel, una joven periodista alemana afincada en Málaga y muy sensibilizada con los problemas de los inmigrantes sin papeles que persiguen el sueño europeo, decidió darles voz y contar sus duras peripecias vitales a modo de documental. Para ello, Frenzel se fijó en los temporeros de la campaña de la fresa en Huelva, que esta pasada temporada vieron aumentados sus problemas ante la falta de trabajo por la reducción de contratos en origen y debido a que la crisis ha empujado a muchos desempleados nacionales a regresar al campo como braceros.

Esa idea tomó cuerpo y junto a la realizadora malagueña Leonor Jiménez -curtida en la realización de documentales con trasfondo social como Don't forget, voces más allá del olvido (2006), sobre la vida de tres mujeres de diferente etnia tras la guerra de Bosnia; o La historia del silencio (2007), sobre los familiares que buscan a sus desaparecidos en las fosas de la Guerra Civil- y la periodista catalana Claudia Prat. El equipo se plantó en uno de los asentamientos chabolistas de inmigrantes sin papeles de las zonas boscosas del municipio onubense de Moguer.

La cinta, realizada por tres periodistas, se estrenó anoche en Málaga

De sus cuatro días de convivencia a finales de mayo de 2009 con estas personas que aguardaban en condiciones infrahumanas una peonada con la que hacer algo de dinero nació Próxima parada, Huelva, un documental de 28 minutos en el que tres jóvenes, dos senegaleses y un tercero de Malí, narran en primera persona los sinsabores de su aventura europea. La cinta se preestrenó anoche en La Casa Invisible de Málaga, un espacio socio-cultural autogestionado en el centro de la capital.

"Es la historia de la desesperación, la de los últimos entre los últimos, los sin papeles. Por los alrededores de Moguer había unos 1.500 inmigrantes repartidos en poblados de chabolas y plásticos y casi todos estaban sin trabajo por el recorte en las contrataciones. Muchos ya se habían ido a buscar suerte en otras campañas a Lérida o Albacete...", relata Claudia Prat.

"No queríamos convertir a los protagonistas ni en héroes ni en villanos, sino reflejar lo que pasa en España con los sin papeles. Era duro ver a jóvenes preparados y dispuestos que no podían trabajar, ni volver a sus países con las manos vacías. Uno de los protagonistas era funcionario en su país y nos decía que aún no sabía cómo lo había dejado todo por venirse a trabajar a los campos españoles... Otro llegó con la ilusión de poder convertirse en jugador de baloncesto profesional.... Queríamos contar sus historias en primera persona y con ellas denunciar esta rueda sin sentido en la que se mueve el asunto de la inmigración", explica Prat, quien junto a sus dos compañeras augura una larga vida a este documental, que tras su paso por Málaga se estrenará en Huelva y Barcelona.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 8 de enero de 2010