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La Cumbre de Copenhague

Un pacto bajo mínimos

Obama acuerda con China, India, Brasil y Suráfrica un texto inconcreto como "primer paso" - La Cumbre del Clima rebaja sus expectativas para salvar la cara

Estados Unidos, China y otros gigantes en desarrollo como India y Brasil cerraron anoche un acuerdo raquítico para salvar la cara en la Cumbre del Clima de Copenhague. Tras acordarlo a puerta cerrada, Barack Obama comunicó el acuerdo a la UE, que lo aceptó. El texto, de tres folios, incluye las propuestas de reducción de emisiones que todos los países han presentado estas semanas, pero sólo como orientación, ya que las válidas sólo estarán el 1 de febrero de 2010.

El pacto, llamado Acuerdo de Copenhague, no incluye el concepto "verificación" de emisiones, que tanto molestaba a China. En su lugar, la transparencia, que era clave, se limita a un sistema "internacional de análisis y consultas" que queda por definir. El texto estaba anoche a las dos y media de la madrugada pendiente de ratificación por el plenario, en el que la oposición de cualquier país no informado lo podría invalidar como texto de Naciones Unidas.

La UE no participó en las reuniones decisivas, pero apoya el resultado

Los objetivos de emisiones se deberán fijar en febrero de 2010

"Ningún país está satisfecho, pero es un paso histórico", dijo Washington

Obama llegó por la mañana y se reunió dos veces con el dirigente chino

Obama dijo que sin transparencia china un acuerdo sería "palabras vacías"

Lula: "No vale firmar cualquier papel sólo para que haya un acuerdo"

Tan vago era el resultado de una cumbre tan grande y con tantas expectativas que los presidentes que gestaron el acuerdo salieron cada uno por una puerta sin hacerse la foto de familia. Cuando Obama comunicó el resultado, el brasileño Lula da Silva había salido una hora antes rumbo a Brasil.

Con el pacto, los gigantes pretendieron salvar un trámite. 24 horas de negociaciones con jefes de Estado y Gobierno no dieron para más. Y como nadie quería aparecer como el que rompió el acuerdo, los negociadores optaron por ir rebajándolo hasta cerca del suelo.

El texto sí mantiene el objetivo de que la temperatura no suba más de dos grados centígrados para evitar "una interferencia peligrosa" con el clima. Pero sólo dice que las emisiones deberán tocar techo "lo antes posible" -al principio de la cumbre el objetivo era fijarlo en 2020- y no establece objetivos para 2050.

Tampoco está la recomendación del Panel Intergubernamental de Cambio Climático de que las emisiones de los países ricos deben rehuir sus emisiones entre un 25% y un 40% en 2020. Estados Unidos, cuyo recorte es de sólo el 17%, se negó a incluir ese rango pese a que sí lo aceptó hace dos años en Bali.

El embajador brasileño de Cambio Climático, Sergio Serra, explicó que el acuerdo se cocinó en una reunión convocada a media tarde por el primer ministro chino Wen Jiabao. Primero acudieron Lula y los presidentes de India y Suráfrica, cuatro grandes emergentes (a falta de Rusia), y una hora después apareció Obama. Iba con Hillary Clinton y su enviado para el Cambio Climático, Todd Stern. En la sala, situada en la primera planta del Bella Center, el centro de la cumbre, había unas 30 personas. La delegación india pidió que no se hiciera un tratado vinculante, sino algo en el que todos declaren sus emisiones, "como en la Organización Mundial del Comercio".

Durante unas tres horas debatieron "sin que nadie diera un puñetazo en la mesa", según uno de los presentes. El momento de tensión se produjo cuando China aceptó la proposición sobre la transparencia. "El principal asesor de Jiabao se puso a gritar en chino. No debió de gustarle lo que había aceptado su primer ministro. La traductora no dijo lo que había dicho", explica uno de los presentes bajo la condición del anonimato.

Una vez acordado, el presidente de EE UU fue "a comunicárselo a los europeos", según Serra. "Ningún país está del todo satisfecho pero es un paso significativo e histórico. El acuerdo no es suficiente para combatir la amenaza del cambio climático pero es un importante primer paso", sostuvo un portavoz de la Casa Blanca. Obama afirmó en una breve declaración, antes de salir por la puerta trasera hacia el avión presidencial: "Por primera vez en la historia, todas las grandes economías han aceptado juntas su responsabilidad para afrontar la amenaza del cambio climático".

El presidente de Estados Unidos se defendió de las acusaciones de falta de ambición apelando al pragmatismo. "Los compromisos de cada país serán objeto de una consulta y análisis internacional similar a lo que ocurre en la Organización Mundial del Comercio. No será legalmente vinculante, pero permitirá enseñar al mundo lo que están haciendo".

La fórmula de la transparencia deja claro que la comunicación a la ONU la hará cada país y que "se respetará la soberanía nacional". Las acciones de reducción de emisiones que se hagan con dinero internacional sí estarán sujetas al completo sistema de comprobación. China ha declarado que no quería dinero, sino "no verse sujeta a las reglas de la contabilidad internacional".

Después de insistir durante semanas en que la transparencia era esencial, Obama afirmó que ese sistema de consultas por definir "dirá mucho de lo que hace falta saber", aunque matizó: "La verdad es que actualmente ya podemos saber mucho de lo que ocurre en un país con imágenes de satélite".

Serra admitió que es "un acuerdo de compromiso". Sobre por qué no habían informado a la Unión Europea, el embajador de Lula lo despachó con un "no creo que la UE tenga ningún problema ya que la clave era EE UU, que exigía la transparencia de los países en desarrollo, y la UE no fue tan dura".

Aunque el acuerdo queda muy lejos de las aspiraciones europeas, el presidente francés, Nicolas Sarkozy, afirmó que "todos los países aceptan el acuerdo". La canciller alemana, Angela Merkel, manifestó que el acuerdo "era un paso adelante", pero que no iría al 30% hasta que no hubiera un acuerdo vinculante. México también apoyó el resultado final.

La división en la UE era palpable: "Confío en que subamos la oferta", explicó antes en los pasillos Josef Matthias Leinen, el portavoz del Parlamento Europeo, que a la vez se mostró "decepcionado" con el resultado.

Aunque el texto incluye a los países responsables de la inmensa mayoría de las emisiones del mundo, de madrugada aún no era el texto oficial de Naciones Unidas. La Convención de Cambio Climático funciona por consenso y la oposición de un país impide la adopción de los acuerdos. El portavoz del G77, el sudanés Lumumba Lumumba Stanislaus Di-Aping, se mostró indignado: "Es poco democrático. Es triste y una extrema violación de los principios de la convención. Un acuerdo que aumenta la temperatura dos grados centígrados supone que en África subirá 3,5 y destruiría nuestras economías y nuestro pueblo", declaró a EL PAÍS.

Sin embargo, Di-Aping fue incapaz de decir si el G77, el heterogéneo grupo de más de 100 países en desarrollo, se opondría. En ese grupo de negociación están China, India, Brasil y Suráfrica y algunos países en desarrollo que apoyan el acuerdo. El pacto supone la división definitiva de este bloque.

Los tres folios del acuerdo eran el fiel reflejo del lúgubre ambiente que todo el día presidió la cumbre. Obama llegó a primera hora de la mañana a Copenhague, se reunió con Wen Jiabao, y se unió a la negociación que desde la noche antes llevaban a cabo a puerta cerrada 25 países escogidos. Allí estaban las grandes potencias (EE UU, China, Alemania, Reino Unido, Francia, India, Japón, Brasil, Rusia o México) pero también España y Suecia (por la UE), Lesoto, Etiopía o Suráfrica, Sudán (por África) Maldivas (por las islas que se van a hundir con la subida del nivel del mar) y Arabia Saudí (por los países petroleros).

Los primeros ministros entraban y salían aunque sobre las dos de la mañana del viernes la mayoría dejó a sus delegados. El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, estuvo por la noche y volvió a las 08.46 de ayer y permaneció todo el día en el centro de convenciones.

Durante la madrugada del viernes, comenzaron a preparar borradores de lo que iban a llamar el Acuerdo de Copenhague, que queda muy lejos de lo pactado en Bali en 2007, cuando los países acordaron tener aquí un tratado que sustituyera al de Kioto, que caduca en 2013. En noviembre pasado, en Barcelona, quedó claro que no habría tal tratado y que en su lugar bastaría con un acuerdo político, y ayer ya valía casi cualquier cosa.

Tras los discursos de Jiabao y Obama, la negociación volvió a la puerta cerrada durante otras largas horas. El brasileño Lula fue el único que mostró algo de pasión, y afirmó que sólo "un milagro" podría salvar Copenhague. "Como creo en Dios, creo en los milagros", concluyó. Es dudoso si lo ocurrido por la noche puede ser calificado de tal.

LA REUNIÓN EN FRASES

- Barack Obama, presidente de EE UU (18/12/2009): "Las piezas de este acuerdo no están claras". "El mundo nos está mirando. Tenemos que emprender una acción común. Creemos que podemos actuar juntos ante esta amenaza. No he venido a hablar, sino a actuar".

- Luiz Inázio Lula da Silva, presidente de Brasil (18/12/2009): "Como creo en Dios, creo en milagros, quiero ser parte de ese milagro". "Es importante que los países desarrollados entiendan que el dinero no es un favor. El dinero puesto encima de la mesa es el precio por las emisiones de CO2 generadas durante los últimos dos siglos".

- Ban Ki-moon, secretario general de Naciones Unidas (16/12/2009): "Como mínimo, los Estados miembro deberían acordar un recorte de las emisiones a la mitad en 2050". "El cambio climático está ocurriendo y acelerándose mucho, mucho, más rápido de lo que cualquiera pueda percibir".

- José Luis Rodríguez Zapatero, presidente de España (17/12/2009): "Los ecologistas tenían razón". Esta cumbre "no es un debate entre pobres y ricos". "La Tierra no pertenece a nadie; sólo al viento".

- Wen Jiabao, primer ministro chino (17/12/2009): China se toma "muy en serio" el cambio climático. "Miles de millones de personas en el mundo siguen de cerca lo que ocurre hoy en Copenhague y los compromisos que adoptemos deben ayudar a impulsar el proceso histórico de la humanidad para combatir el cambio climático".

- José Manuel Durao Barroso, presidente de la Comisión Europea (17/12/2009): "Decepción ante el bajo nivel de las negociaciones". "Por mis contactos con muchos socios, tengo esperanzas de que alcanzaremos el objetivo de 10.000 millones de dólares". "Obama no va a venir sólo para reiterar lo que está en su borrador de la legislación". "Realmente espero que anuncien algo más".

- Nicolas Sarkozy, presidente de Francia (18/12/2009): "Las discusiones se prolongaron durante toda la noche sin interrupción". "La buena noticia es que vamos a seguir, la mala es que no hemos llegado a una conclusión". "Hay mucha tensión". (17/12/200): "Los científicos nos han dicho que somos la última generación que puede hacer esto. No podemos fallar".

- Evo Morales, presidente de Bolivia (17/12/2009): "Como aquí no va a haber acuerdo, yo quiero sugerir a los jefes de Estado que consultemos al pueblo para que esto sea vinculante en la aplicación de lo que se quiere en el mundo".

- Hugo Chávez, presidente de Venezuela (16/12/2009): "Un fantasma recorre las calles de Copenhague... Es el capitalismo". "El espíritu destructor del capitalismo es la erradicación de la vida". "Si el clima fuera un banco, ya lo habrían salvado".

- Gordon Brown, primer ministro británico (17/12/2009): "Los retos son formidables, pero no insuperables". "No podemos permitirnos adoptar una defensa de los intereses de vía estrecha para que sobrevivan nuestros intereses en detrimento del planeta".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 19 de diciembre de 2009

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