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Ocho partidos sacan adelante la ley del aborto

La nueva norma va al Senado y entrará en vigor en abril

La nueva ley del aborto salió ayer del Congreso con el apoyo de 184 diputados de ocho partidos distintos, entre los que se incluyen formaciones de izquierda y nacionalistas. Una vez incorporadas las enmiendas consensuadas y pactadas por PSOE, PNV, IU, ERC, ICV, BNG, NaBai y parte de CiU irá ahora el Senado con aval de una mayoría que supera en ocho votos el mínimo requerido como ley orgánica.

La ley de plazos podría volver al Congreso en marzo, para entrar en vigor en abril.

Incorpora el reconocimiento de la objeción de conciencia limitada y personalizada para el personal sanitario; el compromiso de financiación pública para los anticonceptivos de última generación; la garantía de la educación sexual y la libre decisión para las mujeres de 16 años con conflictos familiares que dificulten la información a los padres. "Es una ley mejor, más humana, más cercana y sobre todo más responsable, que se ha mejorado significativamente y en elementos claves. La interrupción del embarazo no es, ni puede ser, un capricho frívolo", aseguró el portavoz del PNV, Joseba Agirretxea, para explicar la incorporación de su partido al consenso. Esa incorporación, según explicó la portavoz socialista de Igualdad, Carmen Montón, quiebra el discurso del PP sobre la falta de consenso de la ley. De hecho, sólo el Grupo Popular votó en bloque en contra. Se opusieron también el diputado de UPN, la de UPyD, los dos de Coalición Canaria y la mitad de los de CiU. "Los avances sociales nunca han sido fáciles y menos los que conciernen a los derechos de las mujeres. Hoy me siento orgullosa de vivir en este tiempo y en este país, con un Gobierno comprometido con la igualdad", aseguró Montón.

La norma obtiene 184 votos y el PP reprocha que "no es de consensos"

Por el PP intervino el diputado navarro Santiago Cervera, en lugar de la portavoz de Igualdad, Sandra Moneo, embarazada de ocho meses, que lo había hecho hasta ahora. Su rechazo a la norma fue igual de rotundo, pero el tono fue menos radical que el empleado en el debate de totalidad. "No es una ley de consensos, sino una ley de unos contra otros, del mínimo parlamentario y de la pesca del voto dúctil", dijo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 18 de diciembre de 2009