El cómic vivirá en Badalona

Una fábrica del siglo XIX albergará el museo de la ilustración de Cataluña

Patufet, Masagran y El Capitán Trueno se van a vivir a Badalona. Al final ha sido esta ciudad la que se ha llevado el gato al agua y será la sede del futuro Museo del Cómic y la Ilustración de Cataluña. Para ello se ha impuesto a las otras candidatas -L'Hospitalet de Llobregat, Sant Feliu de Llobregat y Sitges- con un proyecto que prevé situar el nuevo equipamiento en el edificio de la Compañía Auxiliar del Comercio y la Industria (CACI) -una antigua fábrica de almidón para cuellos de camisa construida por el arquitecto Jaume Botey en 1899-, ubicado en la fachada marítima, en uno de los barrios más modernos de la ciudad.

El proyecto presentado por el Ayuntamiento de Badalona ha sido el seleccionado por el Departamento de Cultura y Medios de Comunicación de la Generalitat y por los representantes del sector que impulsan el proyecto. Además de la accesibilidad (línea 4 y futura línea 9) y de su localización, la Generalitat ha valorado que la superficie de la CACI (de 4.103 metros cuadrados en seis plantas) es la que más se adecua a la considerada necesaria por el plan director que se está elaborando para este centro, "así como el tejido social y cultural de Badalona, con ilustradores y dibujantes de reconocido prestigio".

La comisión de trabajo del plan director se reúne desde hace dos años y está formada por el Departamento de Cultura, representantes de la Federación de Instituciones Profesionales del Cómic (Ficomic) y de la Asociación Profesional de Ilustradores de Catalunya (APIC), coleccionistas y expertos en el sector.

Según la nota de la Generalitat, "la misión del museo del cómic será preservar, investigar y difundir el legado de los dibujantes catalanes desde el siglo XIX hasta la actualidad". Es una apreciación que no se corresponde exactamente a la opinión de los expertos. El director del Salón del Cómic, Carles Santamaria, secretario de la Ficomic, considera que "para ser un centro de referencia internacional, el museo no puede renunciar a tener en su colección permanente los grandes tesoros del cómic mundial, sean de Estados Unidos, Europa o Japón". Lo fundamental, según Santamaria, "es que sea un centro abierto a todos para que el cómic acabe siendo parte de nuestro patrimonio".

Se da la circunstancia de que el edificio de la fábrica, del siglo XIX, ya fue ofrecido por el Ayuntamiento de Badalona en 2006 a la Universidad de Barcelona para reformarlo y convertirlo en un centro universitario. Todavía podía verse ayer una gran pancarta azul de la UB en la fachada del edificio que así lo anunciaba . "Si el Ayuntamiento lo ha ofrecido a la Generalitat será porque el convenio habrá caducado", comentaba extrañado Santamaria.

Sobre la firma

José Ángel Montañés

Redactor de Cultura de EL PAÍS en Cataluña, donde hace el seguimiento de los temas de Arte y Patrimonio. Es licenciado en Prehistoria e Historia Antigua y diplomado en Restauración de Bienes Culturales y autor de libros como 'El niño secreto de los Dalí', publicado en 2020.

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