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Calamaro repasa su antología ante 2.700 seguidores gallegos

La reciente publicación de una antología de su caudalosa carrera musical desde 1995, Obras Incompletas, es el pretexto que mueve esta vez a Andrés Calamaro (Buenos Aires, 1961) a volver a la carretera, mientras prepara próximas colaboraciones con Los Fabulosos Cadillacs, la producción de un disco con textos de Jorge Larrosa y un nuevo trabajo propio. Ante los 2.700 seguidores reunidos en el Multiusos do Sar de Santiago, el jueves, el músico argentino aportó en el escenario todas las pruebas de que este salmón (nombre que le dedican muchos de sus admiradores) ha remontado la corriente.

El recital comenzó con Jumpin' Jack Flash de los Stones y Mi enfermedad. La energía de Calamaro, blandiendo su guitarra, y de sus músicos (José Bruno, Candy Caramelo, Julián Kanevsky, Diego García, Geny Galo y Tito Dávila) desovó profundidad y lirismo ante un auditorio entregado. "Me consta que parte del público recorre muchos kilómetros para escucharnos, nosotros somos perfeccionistas pero espontáneos, como suponen los cánones de la aristocracia rockera", contestaba Calamaro por correo electrónico días antes. Insistió en el directo: "Galicia es muy rockera, es nuestra casa".

Entre invocaciones a Fania All Stars, Led Zeppelin y Bob Dylan, recordatorios de su pasado musical con Los Rodríguez y Los Abuelos de la Nada, el grupo actualizó himnos como Flaca, Estadio Azteca, Alta Suciedad o Paloma, hasta casi alcanzar las dos horas de directo. Podría haber sido más, pero jadeando, Calamaro dijo adiós: "¡Queréis matarnos!".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 10 de octubre de 2009