Secuestro en el Índico

Bermeo exige mayor seguridad

Indignación en la localidad vizcaína por el secuestro de un atunero con base en su puerto - "Ya nos temíamos que ocurriese algo así", dicen los vecinos

Bermeo, un importante municipio pesquero vizcaíno situado a unos 34 kilómetros de Bilbao, se movía ayer entre la esperanza y el pesar. Con el reciente asalto que sufrió el atunero Alakrana hace apenas un mes -del que logró escapar- aún fresco en la memoria, a muchos de los vecinos del municipio pesquero, donde el barco tiene su base, les vencía la indignación. "Desgraciadamente, esperábamos algo así", se dolía Zuriñe Uriarte, una vecina. "¿Es normal que pasara algo como esto y nadie hiciera nada? Se podía haber evitado", aseguraba sin poder contener las lágrimas.

La localidad, donde viven algo más de 17.000 habitantes, está acostumbrada a embates de este tipo. Además del incidente protagonizado por el Alakrana el pasado 4 de septiembre, el pesquero Felipe Ruano, perteneciente a la empresa Pesquera Vasco Montañesa (Pevasa), con sede en Bermeo, también padeció el acoso de la piratería somalí el pasado mes de marzo. Un año antes, en abril y septiembre respectivamente, el Playa de Bakio fue secuestrado y el Playa de Anzora denunció un conato de agresión. Ambas embarcaciones tenían base en el pueblo costero.

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Son los casos más populares, pero los lugareños aseguran que ha habido "más persecuciones" en el Índico. "Llevamos cuatro radares a diferentes escalas que van alertando si detectan algo sospechoso, pero lo que hace falta es que nos pongan infantes de marina, como ya tienen los barcos franceses. A esos no se acerca nadie", apuntaban ayer José Mari Goitiz, de 43 años, y su grupo de amigos, todos relacionados con la mar, en el bar de la cofradía de pescadores. Fuentes cercanas a esa entidad confirmaron la presencia de al menos dos vecinos de Bermeo, el capitán y el maquinista, a bordo del Alakrana, de la empresa armadora Echabastar Fleet. El primero, que roza la treintena, proviene de una familia muy conocida en el municipio y estrechamente ligada al mar. Huérfano de madre, reside junto a su padre cada cuatro meses en un piso cercano al colegio público de San Francisco. Del segundo trascendieron menos datos aún. Sólo que rondaba los cuarenta años. El resto de tripulantes vascos eran, según esas mismas fuentes, naturales de Mundaka y Lekeitio.

Los vecinos, reticentes a hablar con los medios de comunicación sobre el asunto, sí admitían que todos sus marineros embarcan desde hace tiempo "con el susto en el cuerpo" y "mucho más miedo que nunca", tal y como expresaba un vecino, Mikel Cortázar. Mientras, en los bares todos los bermeotarras seguían las noticias por la radio o la televisión con angustia y expectación. Pero no había novedades sobre la situación de sus marineros ni del resto de los 36 tripulantes.

Por su parte, el alcalde de Bermeo, Xabier Legarreta (PNV), pidió ayer "responsabilidades políticas con mayúsculas" a los Gobiernos vasco y central por "dejar pasar lo que ha pasado". "Han sido reiteradas las solicitudes al Gobierno estatal por parte del sector arrantzale para que se tomen medidas que garanticen la seguridad de la flota atunera en aguas somalíes", recordó.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 03 de octubre de 2009.

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