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Necrológica:

José María Millares Sall, poeta

A sus 88 años, su entrega visceral a la escritura seguía siendo absoluta, a pesar de que avanzaba implacable la enfermedad que la madrugada del martes puso fin a su fecundo itinerario creador. Había nacido en 1921 en el viejo barrio grancanario de Vegueta, en el seno de una familia de artistas e intelectuales republicanos que le aportó una atmósfera propicia para el desarrollo de su vocación. Hijo del poeta y dibujante Juan Millares Carló y la pianista Dolores Sall, se dedicó tempranamente al cultivo de la música, la pintura y, sobre todo, la palabra.

La persecución que sufre su familia a partir de 1936 condiciona el temprano abandono de los estudios y la formación autodidacta de los nueve hermanos Millares Sall, que se entregaron a una apasionada actividad artística. José María publica en 1946 sus primeros poemarios, y en 1947 colabora en la arriesgada Antología cercada, reconocida por Vicente Aleixandre como pionera de la poesía social en la posguerra española. Pronto preparará una nueva entrega, Liverpool, deslumbrante relato de un viaje sómnico en busca de un oxígeno que falta en la inmediatez, y para publicarlo funda, junto con sus hermanos Manolo, pintor, y Agustín, poeta, las míticas Planas de poesía (1948-1951), donde los Millares Sall colaboran con otros artistas del momento, hasta que la intervención policial cancela la colección y sus responsables son detenidos.

En 1952, ya en libertad provisional, José María se casa con la también poeta Pino Betancor, musa a la que dedica toda su obra, y juntos trasladan su residencia a Madrid en 1956, hasta 1975. En la capital, Millares mantiene su incesante actividad creadora y frecuenta las tertulias literarias en los sótanos de la librería Ínsula, junto a poetas como José Hierro, Leopoldo de Luis o Gabriel Celaya, quien califica su poesía como "alentada por esa hermosa cólera de la verdad", en tanto que Max Aub lo incluye en su antología Una nueva poesía española.

Millares se dedica en años sucesivos a la preparación de libros artesanales, que firma en ocasiones con el seudónimo Juan Martín el Empecinado; también se dedica a la composición de letra y música de canciones -como Campanas de Vegueta o De belingo-, expone su obra plástica en Las Palmas, Tenerife y Madrid, y colabora con su poemario Aire y humo en otro proyecto literario familiar, la revista Millares.

Como los tiempos siguen siendo poco propicios para publicar versos, decide refundar Planas de poesía, esta vez para sacar a la luz un inédito que conserva desde hace ya algunos años: Ritmos alucinantes. A partir de Hago mía la luz (1977), que aparece en la colección Paloma Atlántica de la madrileña Taller de Ediciones J. B., sus publicaciones se desencadenan, y es reconocido con el Premio Canarias de Literatura de este año. Nos queda, para siempre, su palabra: "Es / hora de recoger / y llenar la maleta de pájaros / y palabras y de cosas pequeñas y olvidadas / que si mañana / viene la noche / hasta la madrugada / estaremos / igual que ahora / dibujándolas".

Selena Millares es ensayista y profesora de la Universidad Autónoma de Madrid.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 9 de septiembre de 2009