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Una mujer mata en Burgos a su madre y a un hijo de tres años

Los vecinos dieron la alerta al echar en falta a las víctimas

La alerta dada por los vecinos ha sido clave para descubrir que una mujer de 27 años había matado a su madre, de 67, y a su propio hijo, de tres, según fuentes policiales. El doble parricidio ocurrió en un piso del número 15 de la calle de la Legión Española, en la capital burgalesa. La presunta homicida confesó su crimen y condujo a la policía hasta el lugar donde había arrojado los cadáveres.

Los vecinos habían escuchado días atrás una fuerte trifulca. Después, silencio. Desde entonces no habían vuelto a ver ni a Cristina R. M., ni a su madre Teresa R. M., ni al hijo de la primera. Sin embargo, allí estaban los dos coches que solía utilizar la familia. Alarmados por la inexplicable ausencia, algunos vecinos decidieron acudir a la policía. Y ésta inició de inmediato investigaciones, pese a que no existía ninguna denuncia.

La parricida se deshizo de los cadáveres y se fue a trabajar a Vitoria

Agentes de la comisaría de Burgos averiguaron que Cristina había comentado su intención de trasladarse a Vitoria para trabajar en una barraca de feria coincidiendo con las fiestas de la Virgen Blanca. Los funcionarios se trasladaron a esa ciudad y, apoyados por compañeros de la Jefatura Superior de Policía del País Vasco, localizaron a la mujer.

Cristina tardó poco en derrumbarse y confesar que había dado muerte a su madre y a su hijo y que a continuación había introducido los cadáveres en su coche para deshacerse de ellos en las afueras de la capital burgalesa. Más tarde se trasladó a Vitoria en autobús.

La propia parricida accedió a acompañar a los policías para indicarles dónde estaban los cuerpos de las víctimas: el del niño se hallaba en un paraje situado a unos 10 kilómetros de Burgos, entre Villarmero y Sotragero, junto a la carretera N-623 (Burgos-Cantabria); mientras que el de su madre fue encontrado en una zona de pinares próxima a la Cartuja de Miraflores, a unos cuatro kilómetros de la capital. Los cadáveres presentaban síntomas evidentes de descomposición.

La policía aún no sabe cómo ocurrieron los hechos, aunque hay indicios para suponer que Cristina mató a golpes a su madre en un ataque de ira y que posteriormente estranguló a su hijo porque no cesaba de llorar.

La presunta parricida, que estaba separada de su esposo, carecía hasta ahora de antecedentes delictivos. Tampoco se le conoce trastorno psiquiátrico alguno. Sin embargo, los vecinos tildan a Cristina de "muy conflictiva" y añaden que en los últimos días tenía un comportamiento extraño.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 8 de agosto de 2009