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Crítica:DORMIR

Terapias conventuales

BALNEARIO VILLA DE OLMEDO, un hotel al servicio de la cultura 'spa' con zona de aguas medicinales

Hoy, la flor de Olmedo es este hotel-balneario de estética moderna encajado en un monumento medieval. Data nada menos que del siglo XII, cuando el primero de los siete conventos existentes en la localidad se consagró al culto con la llegada de una comunidad de monjas trapenses, adscritas a la orden cisterciense de la Estricta Observancia. Cuatro centurias después, sus dependencias acogerían a Juana la Loca y a Santa Teresa de Jesús, en su retiro mesetario. Y ya a principios de la presente década, sobre las ruinas de aquel convento de Sancti Spiritus, el grupo Castilla Termal entró en la escena hotelera con la instalación del balneario que hoy suscita el interés de todos los vallisoletanos y amantes en general de la cultura spa.

BALNEARIO VILLA DE OLMEDO

PUNTUACIÓN 7. Categoría: 4 estrellas. Dirección: Pago de santi Spiritus, s/n. Olmedo (Valladolid). Teléfono: 983600237. Fax: 983600934. Web:www.balneariovilladeolmedo.com. Instalaciones:aparcamiento, jardín, piscina esterior y climatizada, pista de padel, sala de juegos, biblioteca, bodega, restaurante. Habitaciones: 78 dobles, 4 suites. Servicios: algunas habitaciones adaptadas para discapacitados, no se admiten animales. Precios:desde 108 euros + 7% IVA la doble (con desayuno); tratamientos de vinoterapia, 98,13 euros.

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Desde que se columbra la espadaña del convento, en las afueras de Olmedo, cabe hacerse una idea del empaque que va a tener el hotel de puertas adentro. La antigua iglesia ha sido reutilizada como antesala de la recepción y salón de estar, ambientado con dos torretas de luz que confieren al lugar cierta rutilancia chill-out. Al monumento original se le han añadido dos edificios de escasa significación arquitectónica en los que se distribuyen las habitaciones, de corte más bien minimalista, como ordenan los cánones decorativos en la actualidad. Eso sí, amplias y cómodas, en tonos neutros, sin estridencias. En todas las estancias, un sillón de diseño -en las suites, un sofá- dispone al huésped para gozar de una opípara cena en el restaurante El Hontanar.

Los adminículos propios de un hotel termolúdico, como son el albornoz, el gorro de baño, las zapatillas y las toallas, invitan a sumergirse en la zona de aguas. Porque éste es el reclamo meridiano del lugar, un claustro termal con dos piscinas llenas de agua mineromedicinal habilitado sobre el claustro original del convento y que se comunica con el patio mudéjar, ubicado en las antiguas cocinas.

Sanatorio de agua

El patio se destina actualmente a una zona de contrastes: sauna-clima, baño de vapor, ducha bitérmica, duchas-peeling, pediluvio y dos pozas a 20° C y 38° C. Sus aguas están indicadas para las afecciones dermatológicas, contracturas musculares y, por supuesto, para combatir el estrés de la ciudad. Resultan también beneficiosas en tratamientos adelgazantes por su efecto diurético, así como estimulantes de funciones orgánicas, endocrinas y metabólicas. Con semejantes cualidades, Castilla Termal ha creado una línea cosmética propia que se expende en la recepción del spa: leche limpiadora tonificante a 14 euros, leche corporal hidratante a 16 euros, crema anti-edad a 37 euros...

La sala de reposo conserva una chimenea probablemente utilizada por las monjas para cocinar en silencio espiritual. Algo recuerda aquí al patio mudéjar del Real Monasterio de Santa Clara, en Tordesillas. El relax puede continuar, ya sin programa terapéutico, en los jardines que circundan las distintas edificaciones, presididos por una piscina geométrica de vaso desbordante que aporta una nota de color (azul) al rigor conventual del balneario.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 6 de junio de 2009