Reportaje:ESPECIAL | Infantil y juvenil

¡Qué alegría, qué tristeza!

No es fácil poner nombre a las emociones a los seis o a los ocho años. ¿Qué siento cuando estoy... contento, furioso o muerto de miedo? ¿Qué me pasa? ¿Cómo saberlo? El adulto no siempre sabe interpretarlo. Como mucho, la pista de una rabieta, o la creciente excitación ante algo que acontece o que va a suceder en unas horas. Pero si los libros explican el mundo, no podían dejar de desentrañar las emociones. Además de historias de ficción pura, los niños cuentan ya con ensayos elementales o relatos en los que se filtra algún mensaje educativo a la carta. Una tendencia a la que se suman cada día más editoriales.

Hace ya cinco años, la editorial SM, una de las pioneras, inauguró la colección Cuentos para Sentir, iniciada por Begoña Ibarrola y destinada a cultivar la inteligencia emocional o la autoestima. La misma editorial cuenta con una colección aún más básica, Cuando me Siento..., para niños menores de 6 años. En los últimos tiempos son muchos los sellos editoriales infantiles que han introducido las emociones y la autoestima en sus textos y catálogos aunque sea de manera transversal, como Kalandraka, Kókinos, Edebé, La Galera y Alfaguara infantil.

"Hay asuntos que interesan a niños y padres, como los celos, las mentiras o la timidez", señala Pilar Pérez

Los últimos títulos de Ibarrola que acaban de aparecer y que ocuparán probablemente varios estantes de la Feria del Libro de Madrid son El ladrón de estrellas (sobre el amor) y El oso gruñón (sobre el enfado). Además, los pequeños lectores encontrarán otras novedades en la misma dirección: No te vayas... (sobre las despedidas), de Kókinos; Orejas de mariposa (o de cómo una niña a la que alguien osa llamar orejotas acaba saliendo airosa con autoestima e imaginación), y Cerca, una reflexión poética sobre la incomunicación y las emociones, de Kalandraka; además de Donde viven los monstruos de Alfaguara infantil y El nacimiento del dragón de Faktoría K.

De cualquier modo, son muchos los títulos que sin ser estricta novedad cautivan a niños y libreros infantiles. Cristina López, responsable de la librería Luces, de Málaga, evoca la colección Hada Menta de La Galera; Heinemann, con Librosaurio 3-6 Años, y Bruño, con Mini Miedos. Dentro de esta tendencia, Debolsillo inyecta dosis de autoestima con la serie ¡Eres Genial (tal como eres!) con un doble formato: para niñas y para niños. "Estas colecciones trabajan con bastante acierto la inteligencia afectiva y algunos títulos acaban siendo los más vendidos o solicitados", afirma López.

El creciente interés de padres y maestros por estos temas es notorio, asegura Pilar Pérez, responsable de la librería madrileña El Dragón Lector: "Hay asuntos que interesan a niños y padres, como los celos, las mentiras o la timidez". El abanico de títulos es muy amplio. Uno de los más valorados de SM es ¡Qué emoción? (O cómo saber lo que se lleva dentro), de Cecile Gabriel, a base de un sugerente formato de fotografías y pequeños textos.

"A los niños se les enseña todo tipo de conocimientos, pero no a gestionar sus emociones", reflexiona Elsa Punset, autora de Brújula para navegantes emocionales (Aguilar). Algo que no es tan ajeno al fracaso escolar. "Hasta los 6 y 7 años se aprende a tener confianza o miedo y se adquieren los patrones emocionales básicos", prosigue Punset. El sistema educativo potencia el conocimiento racional, mientras que la inteligencia afectiva se diluye en un conjunto de normas de conducta que tiene su vertiente práctica en los consejos del tutor y las relaciones con los compañeros. Sin embargo, a los menores les cuesta entender que su mejor amigo tiene también otros amigos o que el perro doméstico puede enfermar y morir... Y sentirte triste por ello.

"Muchas veces los padres desconocen qué es lo realmente importante. No hay que limitarse sólo a lo cognitivo", insiste Elsa Punset. Pensando en padres y educadores Oniro publica Inteligencia. Emocional. Con un enfoque solidario; Intermón edita Valores, y ediciones San Pablo, La clase de los peques.

Algunos de estos libros generan debate, a pesar de ser apreciados. Por un lado, hay títulos que más que identificar las emociones se deslizan hacia la autoayuda; por otro, los que abordan conflictos familiares, como el divorcio de los padres, parecen dictar al niño lo que debe sentir. "No hay que darles todo tan digerido", advierte la responsable de la librería madrileña La Mar de Letras, Marta A. Balmaseda. Resulta más eficaz, dice, "una historia que no tenga en apariencia nada que ver con el problema que queremos tratar, para que desde ella el niño pueda hablar de lo que siente. Por ejemplo, para el tema de los celos entre hermanos recomiendo un clásico del álbum ilustrado: Óscar y la gata de medianoche, de Jenny Wagner (Lóguez), que cuenta la historia de una anciana y su perro, y de una gata que se cuela en la casa de ambos, creando un conflicto".

Huir de los libros "poco sutiles y que carecen de calidad literaria", recomienda Balmaseda. "El caso de Begoña Ibarrola es excepcional porque además de escritora es psicóloga y ha conseguido un producto hecho con cabeza y con acierto", prosigue. "Al final de sus textos viene, además, un pequeño esquema para que los padres sepan qué preguntar al niño, o hacia dónde orientar la historia. De ese modo", argumenta Balmaseda, "el pequeño se verá menos manipulado y expresará libremente sus sentimientos, que es lo curativo".

Para niños de finales de Primaria y de ESO el tono didáctico desaparece. La mayoría de los sellos editan pequeños ensayos o novelas en los que subyace la apuesta por los sentimientos o la inteligencia afectiva, pero no de un modo evidente sino transversal.

La responsable de La Mar de Letras valora de modo especial la colección de Edebé Superpreguntas, un conjunto de pequeños libros realizados por el filósofo francés Oscar Brenifier. Analizar sentimientos y cuestiones filosóficas con un método pedagógico muy original que invita al niño a reflexionar e incita su curiosidad. De Oscar Brenifier y Jacques Després es también un hermoso clásico: Ni sí ni no

(SM), para entender los grandes contrarios del pensamiento a edades tempranas.

Además de El nacimiento del dragón, Faktoría K cuenta en su catálogo con una serie de títulos de Daniela Kulot que, a través de fábulas donde los animales se comportan como personajes humanizados, se plasman situaciones cotidianas, con títulos como Leopoldo y Casilda sobre familias monoparentales.

Leer, en definitiva, es un placer que además ayuda a crecer. Y quizás a ser feliz. Si se acepta, como indica Elsa Punset, que "uno de los elementos que constituyen la felicidad es la sensación de que tienes el control de tu vida". Ganar en autoestima y aprender a manejar las propias emociones augura esa sensación de seguridad personal que una vez que se adquiere nunca abandona.

- El ladrón de estrellas. Begoña Ibarrola. Ilustraciones de Anne Decis. SM. Madrid, 2009 . 32 páginas. 8,95 euros. El oso gruñón. Begoña Ibarrola. Ilustraciones de José Luis Navarro. SM. Madrid, 2009. 32 páginas. 8,95 euros. No te vayas ... Grabriela Keselman. Ilustraciones de Gabriela Rubio. Kókinos. Madrid, 2009 . 36 páginas. 14 euros. Orejas de mariposa. Luisa Aguilar. Ilustraciones de André Neves. Kalandraka. Pontevedra, 2009. 32 páginas. 13 euros. Cerca. Natalia Colombo (obra ganadora del I Premio Internacional Compostela de Álbumes Ilustrados). Kalandraka. Pontevedra, 2009 . 36 páginas. 12 euros. Donde viven los monstruos. Textos e ilustraciones de Maurice Sendak. Alfaguara. Madrid, 2008. 40 páginas. 10,90 euros. El nacimiento del Dragón. Wang Fei (historia, caligrafía y sellos). Marie Sellier. Ilustraciones de Catherine Louis. Traducción de Pedro A. Almeida. Faktoría K. Vigo, 2009. 32 páginas. 15 euros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 06 de junio de 2009.

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