Histórico cambio de Gobierno en Euskadi

El primer día del nuevo 'lehendakari'

López se reunió en privado con Ibarretxe, despachó con sus colaboradores y atendió a medios de comunicación

La primera jornada de Patxi López como lehendakari electo fue ayer un día de trabajo completo, sin tiempo para celebraciones, pero con muchos abordajes en la calle, en forma de abrazos y múltiples felicitaciones, que dejaron una mancha de maquillaje en el cuello de su camisa que no pudieron disimular las maquilladoras que le preparaban a media tarde para una entrevista televisiva.

El martes se retiró temprano -sobre las diez de la noche estaba ya en su domicilio-, y la jornada de ayer la inició también pronto, con su primera entrevista en la cadena SER, a la que se sentó silbando, en un gesto que quizá trataba de simular una relajación que probablemente ha perdido para bastante tiempo.

"Tuve que contener la emoción en varias ocasiones", aseguró sobre su investidura

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Su primer día en su nueva condición continuó en su despacho de la sede central del PSE en Bilbao. Allí leyó la prensa, que daba cuenta en todas las primeras páginas y con gran despliegue interior de su elección, despachó con su secretaria y mantuvo varias reuniones con sus colaboradores más inmediatos, entre ellos el secretario de Organización y futuro consejero de Interior, Rodolfo Ares.

Una buena parte del tiempo la dedicó a atender a los medios de comunicación, sobre todo gráficos, que esperaban para obtener las imágenes del comienzo de su primera jornada después de la sesión de investidura en el Parlamento. Otra parte de la mañana se le fue en saludar en sus desplazamientos a pie a numerosas personas que se acercaron a saludarle, tanto en Bilbao como en Vitoria, y a devolver innumerables llamadas y mensajes de felicitación. Uno de los primeros, el mismo martes, antes de que abandonase el Parlamento, fue el del presidente del Gobierno central, José Luis Rodriguez Zapatero.

"Tuve que contener la emoción muchas veces", reconoció ayer sobre el pleno de investidura, sobre todo por "la alegría" que veía a su alrededor en compañeros de partido que "han trabajado toda su vida por Euskadi", entre los que citó a quien fuera secretario general del PSE, Txiki Benegas, y a su actual presidente, Jesús Eguiguren. La mirada y el abrazo que intercambió con éste "lo resume todo sobre el convencimiento con el que se ha hecho y se ha logrado lo que había que hacer", decía ayer un estrecho colaborador del nuevo lehendakari.

López se trasladó mediada la mañana a Vitoria para mantener una discreta y breve reunión en Ajuria Enea con Juan José Ibarretxe, tras la que visitó en compañía del personal correspondiente la que será su residencia en adelante. Su esposa, Begoña Gil, no le acompañó. Asistía al pleno del Ayuntamiento de Bilbao, donde es concejal.

El lehendakari electo abandonó Ajuria Enea hora y media después a pie y solo, y se dirigió caminando, rodeado a distancia prudencial por sus escoltas, a un restaurante, donde comió con Ares, despúes de que éste se reuniese con el aún titular de Interior en funciones, Javier Balza. A pie llegó también López al Parlamento, donde broméo sin cesar antes de empezar la entrevista, fumó un pitillo al acabar esquivando las cámaras y regresó a su despacho de Bilbao para terminar la jornada.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 06 de mayo de 2009.

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