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Editorial:

El enfermo de Europa

El peso de la quiebra inmobiliaria impide la recuperación de la economía española en 2010

La economía de la zona euro está atrapada en la crisis económica más grave de la que se tiene constancia desde el final de la II Guerra Mundial, pero, al menos, el informe económico de la Comisión Europea aprecia indicios suficientes para pronosticar una lenta mejoría a partir de 2010 para el conjunto de países de la Unión Económica y Monetaria. El perfil que dibuja Bruselas empeora las predicciones anteriores. La intensa recesión contraerá el PIB de la UEM un 4% en 2009, llevará la tasa media de paro en torno al 10% y el déficit público hasta el 5,3% del PIB. La Comisión subraya las causas de esta recesión, que todavía provocará un retroceso del PIB en 2010 del 0,1%: estrangulamiento financiero, depresión del comercio mundial y, en algún país, como España, quiebra del mercado inmobiliario.

En este marco general, los perfiles más oscuros corresponden a España. Las cifras no difieren de las tétricas predicciones de otros organismos (un descenso del PIB del 3,2% en 2009, una tasa de paro que duplicará la europea en 2010, un déficit público superior al 8,5% del PIB este año y más del 9% el próximo) y ratifican algunos de los temores sobre la economía española sugeridos por destacados economistas. El peor, que la recesión española llegue hasta finales de 2010, cuando el resto de sus socios europeos ya pueden haber iniciado lentamente la recuperación.

Por tanto, la interesada comparación de la cifra de la recesión en España (-3,2%) con las más acentuadas de Alemania (-5,4%) o Reino Unido (-4,4%) es trivial y confunde a la opinión pública. Francia, Alemania o Reino Unido se ajustarán intensamente, pero disponen de resortes de actividad de los que España carece. El mercado inmobiliario español ha quebrado y gran parte del empleo de los últimos dos lustros, directa o indirectamente soportado por el ladrillo, ha desaparecido. Quienes se preguntan por qué la tasa de paro española duplica la europea deben recordar que la actividad inmobiliaria también pesa en el PIB español casi el doble que en los países centrales del área euro.

El informe de la Comisión se pregunta si hay indicios suficientes para confiar en una recuperación económica. La respuesta parece ser moderadamente alentadora, en parte porque los motivos para la confianza, entre los que destaca la suposición de que el sistema bancario se irá normalizando durante los próximos meses, no están fundamentados con precisión. En cambio, expone con rotundidad que la economía española estará en la cola de la UEM a finales de 2010, al menos en términos de actividad. El que los hechos contrastados desmientan continua y sistemáticamente la absurda confianza oficial en una recuperación a corto plazo es una de las razones de que el Gobierno esté perdiendo credibilidad a chorros ante la opinión pública. Puede perder la poca que le quede si insiste en mostrarse optimista sin razón o en cuanto proponga otro plan de estímulo económico sin las suficientes garantías de ejecución.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 5 de mayo de 2009