Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra
Cumbre de la OTAN

La elección del nuevo jefe de la OTAN enfrenta a Merkel y Erdogan

Turquía considera que el primer ministro danés no es el candidato más adecuado por su papel durante la crisis de las caricaturas de Mahoma

A pesar de los esfuerzos de los países miembros de la OTAN por presentar un frente unido, se produjo ayer una agria disputa entre Alemania y Turquía sobre la candidatura del primer ministro danés, Anders Fogh Rasmussen, a secretario general de la OTAN.

Cuando el día anterior, ésta fue presentada por su embajador ante la Alianza, como corresponde al procedimiento, el representante turco ya levantó la voz para anunciar que su país necesitaba tiempo para decidir. Angela Merkel, la canciller alemana, no se lo dio. Ayer dijo: "Esta noche tendremos nuevo secretario general".

El primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, también lo había advertido, de que "tenía una opinión negativa" sobre esta candidatura. Reprocha al primer ministro danés que no atendiera las protestas de los musulmanes en la crisis de las caricaturas de Mahoma de 2006 y que Dinamarca dé cobertura a un canal de televisión afín al Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK), considerado terrorista por Turquía y la Unión Europea.

Los aliados ratifican la vigencia del artículo 5 sobre defensa mutua

A pesar de este ambiente, Angela Merkel no cejó ayer en empeño. Justo antes de la cena, y en presencia del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, dijo: "El primer ministro danés será un excepcional secretario general y debemos intentar convencer a otros". No fue posible. Las discusiones seguirán hoy.

Los líderes de la OTAN encontraron menos problemas en dar su apoyo a una relación constructiva con Rusia y poner énfasis en los intereses comunes. El cambio es fruto de la nueva relación de Washington con Moscú, enraizada en el deseo de Obama de empezar desde cero con el Kremlin.

Los 28 líderes de la Alianza, que ha crecido esta semana con las adhesiones de Albania y Croacia, se dieron cita anoche en la germana Baden Baden para conmemorar los 60 años de la Alianza, nacida para combatir a Moscú en la guerra fría.

Obama aseguró que viene a Europa "a escuchar y compartir ideas, y conjuntamente, como uno más, definir la visión de la Alianza para el futuro". Según él, se trata de "crear una nueva arquitectura que tenga tanto éxito como la anterior en la guerra fría", que Occidente ganó sin disparar un tiro. Entre los múltiples desafíos está el de asentar una nueva relación con Moscú. Obama valoró ayer la reunión con el presidente ruso, Dmitri Medvédev, en Londres, y cómo espera que el nuevo clima contribuya a la reducción de los arsenales nucleares.

Los aliados del Este, que se sentían cómodos con la dureza antirrusa de George Bush, asisten con un punto de inquietud a este acercamiento. Tienen la historia en carne viva. Hace unos días el ministro de Exteriores polaco, Radoslaw Sikorski, refería que los europeos del Oeste consideran enfermiza esa fijación. "No lo dirían si hubiesen tenido nuestra historia", explicó. Esos países temen que el nuevo clima devalúe el artículo 5 del tratado del que nació, hoy hace 60 años. Es la piedra angular de la Alianza y establece que "un ataque armado contra uno o más" de los signatarios será "considerado como un ataque contra todos ellos".

Antes de la cena, Obama aludió a la vigencia del artículo 5. "Es un elemento inmutable de la OTAN, y no cambiará con la revisión estratégica", asa Alianza".

Sin la URSS, la amenaza parecía haber desaparecido hasta que la guerra de Georgia de agosto de 2008 activó todas las alarmas en los nuevos aliados, que vieron con inquietud cómo la OTAN se desentendía del conflicto. Sienten que sus socios no hacen los esfuerzos necesarios en defensa, que los planes estratégicos no tienen suficientemente en cuenta la frontera oriental y que no pocos de los aliados (Alemania, Francia, Italia y España, entre ellos) parecen hipnotizados por el Kremlin.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 4 de abril de 2009