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El vuelco electoral | Galicia

Touriño dimite y asume su fracaso con el BNG

El ex presidente de la Xunta reconoce que el bipartito creó "desencanto" - La Ejecutiva del PSOE le critica por no haber ejercido su liderazgo sobre los nacionalistas

Nada más conocer el sabor de la derrota, antes de las diez de la noche del domingo, el presidente en funciones de la Xunta de Galicia, Emilio Pérez Touriño, tomó la decisión de dimitir de forma irrevocable como secretario general del Partido dos Socialistas de Galicia (PSdeG). A primera hora de la mañana de ayer comunicó su decisión tanto al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, como al vicesecretario general del PSOE, José Blanco, con quien a lo largo de los últimos años ha mantenido relaciones de encuentro y desencuentro. Ahora no estaban en el mejor momento, ni mucho menos. Eso sí, su inmediata decisión de dimitir fue elogiada por Blanco, por el presidente del Gobierno y por toda la dirección federal. Pero la hizo firme donde debía, ante la ejecutiva de su partido, elegida hace siete meses y que hoy mismo será sustituida por una gestora nombrada en Madrid, por la dirección del PSOE bajo la supervisión de Blanco, según marcan los estatutos.

Zapatero rehúsa interpretar la debacle en clave de política nacional

Gran parte de los dirigentes ignoraba "la mala gestión" del Gobierno gallego

Las formas se guardaron, pero en la dirección del PSOE, cuya ejecutiva se reunió para analizar los resultados, al igual que la del PSdeG, se agolparon los reproches. Lo cierto es que las críticas que se hicieron dentro de la ejecutiva federal, coinciden con el propio reconocimiento de errores que Pérez Touriño expresó en alto: el Gobierno que formó con el BNG ha causado "desencanto" en la población. Además, el presidente saliente también asumió que no había conseguido evitar la percepción de la existencia de dos Gobiernos; uno de socialistas y otro del BNG.

Y casi en los mismos términos se hablaba en la reunión de Madrid, delante de Zapatero. No obstante, para algunos miembros de la ejecutiva federal constituyó una auténtica novedad la avalancha de datos expresados ayer sobre el mal funcionamiento del Gobierno de Pérez Touriño. Nada sabían de su "dejación" en el liderazgo sobre el conjunto de su Gabinete, de manera que las parcelas gobernadas por el BNG han estado ausentes del mando del presidente. En la ejecutiva federal se relataron episodios protagonizados por el BNG que hubieran requerido inmediatas destituciones. Blanco pospuso un juicio sobre qué ha ocurrido en Galicia a un análisis poselectoral detallado, aunque adelantó que probablemente "el cambio gestionado por Touriño no ha suscitado la confianza esperada o la gente esperaba algo más del cambio". No ocultó el número dos del PSOE que él hubiera querido que las elecciones gallegas se celebraran el pasado mes de octubre. Touriño no quiso. Antes de la reunión de la ejecutiva, Blanco afirmó en Los Desayunos de TVE que en su "inmersión" en Galicia había detectado "un enorme malestar en muchos sectores sociales". Dos horas después, Touriño anunciaba su dimisión.

En su intervención, el dimisionario expuso las causas de su derrota. "Estoy seguro de que la tripleta con la que jugó el PP" dio lugar a "un cóctel perfectamente preparado" que "tiene que ver con la situación de crisis y de paro" y "con esa acusación demagógica, irresponsable e inaceptable de despilfarro". Una acusación que, no obstante, "causó daño", reconoció. "Soy consciente de que no tuve la capacidad de percibir que podría estar causando daño", pero "evidentemente lo hizo". Ha sido, subrayó, "la campaña más sucia de la historia de la democracia", pero "asumo la responsabilidad de no haber sido capaz de responder en condiciones". También Blanco asumió "como socialista" la parte de responsabilidad que le toca. No obstante, descartó que su futuro estuviera en Galicia y que fuera a asumir la responsabilidad del partido. "Voy a seguir como vicesecretario general", aseguró Blanco.

El tercer ingrediente para la derrota, según Touriño, fue "la división de su Gobierno, la imagen de bigobernación. Para la dirección federal ha sido el error más notable, junto con "algunos excesos nacionalistas, como con la lengua", dijeron algunos miembros de la ejecutiva, como el presidente de Castilla-La Mancha, José María Barreda. ¿Y cuánto ha influido la gestión del Gobierno central, es decir, de Zapatero, en el desencanto de los gallegos? El propio presidente del Gobierno rechazó ayer esa lectura. "No me parece conveniente interpretar lo que los ciudadanos han dicho en las urnas; a los políticos nos toca tomar decisiones. No interpretar". De inmediato, Zapatero añadió que "ha habido un resultado positivo, en el País Vasco, y otro, no tanto".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 3 de marzo de 2009