Crisis financiera mundial

El FMI teme una caída del PIB mundial en 2009

Iberoamérica alerta sobre la falta de recursos para los países emergentes

El año 2009 será difícil, y lo peor está por venir. Ésa fue la conclusión mayoritaria de los asistentes a la reunión extraordinaria celebrada ayer en la ciudad portuguesa de Oporto entre los ministros de Economía y Finanzas de América Latina, España y Portugal y representantes de los organismos financieros internacionales. Una opinión compartida también por el director del departamento del Hemisferio Occidental del Fondo Monetario Internacional (FMI), Nicolás Eyzaguirre, que tiene sobre la mesa una nueva revisión de las previsiones de crecimiento mundial para 2009. Según Eyzaguirre, todo indica que la revisión será a la baja: la previsión de crecimiento del PIB mundial, situada ahora en el 0,5%, podría entrar incluso en valores negativos.

Solbes insiste en la necesidad de evitar "tentaciones proteccionistas"

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Iberoamérica reclama con una sola voz acceso a los recursos financieros que acaparan los países industrializados, y advierte que las consecuencias de quedar marginados del crédito sería catastrófico para las economías emergentes. El consenso en este punto fue unánime. El ministro mexicano de Finanzas, Agustín Carstens, dio la voz de alarma al destacar la multimillonaria demanda de recursos financieros desde Estados Unidos y Europa. "¿Qué nos queda para los países menores?", preguntó el ministro costarricense, Guillermo Zúñiga.

Para evitar que todo un mundo quede fuera del pastel, reservado hoy a los más ricos, los asistentes a la reunión de Oporto señalaron a los bancos multilaterales de desarrollo y otros organismos financieros como pieza clave para restaurar el acceso al crédito de los países en desarrollo. Flexibilización por parte del FMI de las líneas de financiamiento de corto plazo y la mayor capitalización del Banco Interamericano de Desarrollo fueron algunas propuestas apuntadas.

España, Brasil, México y Argentina, presentes ayer en Oporto, representarán al conjunto de países iberoamericanos en la próxima cumbre del G-20 que se celebrará en abril en Londres. La idea es acudir a la capital británica con una postura unificada para reclamar apoyo a las economías emergentes y recordar que la crisis financiera internacional no se originó en la región.

El ministro de Economía, Pedro Solbes, subrayó que la crisis es global, por lo que requiere respuestas globales, tal y como establece la declaración ministerial aprobada en Oporto. La intervención del vicepresidente puso énfasis en la necesidad de reformas estructurales para reforzar la economía real, en una mayor regulación "sin ahogar el sistema financiero", en más transparencia del mercado de capitales y en la necesidad de "evitar cualquier tentación proteccionista".

Solbes (a la izquierda), junto a otros asistentes a la cumbre iberoamericana ayer en Oporto (Portugal).
Solbes (a la izquierda), junto a otros asistentes a la cumbre iberoamericana ayer en Oporto (Portugal).AFP

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 02 de marzo de 2009.

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