Crisis financiera mundial

EE UU sale por cuarta vez al rescate de AIG con otros 24.000 millones

La compañía presenta el peor resultado trimestral en la historia de Wall Street

El Tesoro de EE UU y la Reserva Federal siguen buscando la pócima que les permita aliviar las heridas del sistema financiero. Con una de las víctimas ilustres de esta crisis, la aseguradora AIG, no acaban de dar con la fórmula. Las autoridades y la compañía, que fue líder mundial del sector varios años, divulgaron ayer la cuarta versión del plan de rescate que comenzó el año pasado. La aseguradora, que cerró 2008 con unas pérdidas colosales, podría recibir así una inyección extra de 30.000 millones de dólares (24.000 millones de euros), que se sumarían a los 150.000 millones ya prestados.

Las nuevas condiciones se pactaron horas antes de que la firma anunciara unas pérdidas de 61.660 millones de dólares en el último trimestre, las mayores en la historia de Wall Street. En 2008, el saldo negativo fue de 99.300 millones. Una combinación que provocó que el Dow Jones perdiera los 7.000 puntos por primera vez desde 1997.

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AIG busca inversores privados que le inyecten capital o que estén interesados en adquirir algunas divisiones, para así devolver cuanto antes las ayudas públicas. Pero en las condiciones actuales del mercado financiero, con la recesión económica tomando cuerpo, los pretendientes escasean.

Y como sucedió la semana pasada con Citigroup, el Tesoro y la Fed se ven obligados a ofrecerse como prestamistas de último recurso, ante el riesgo de que una quiebra de AIG lleve al colapso del sistema financiero. Es la cuarta vez que le tienden la mano. El Tesoro convertirá 40.000 millones que tiene en acciones preferentes de la firma en un nuevo tipo también de preferentes y aportará, si fuera necesario, 30.000 millones a cambio de otro bocado.

La Fed, por su parte, reduce de 60.000 millones a 25.000 millones la línea de crédito abierta a la aseguradora a cambio de una porción en el capital, que se traducirá en una participación en American International Assurance y American Life Insurance, dos unidades internacionales de la aseguradora.

Edward Liddy, consejero delegado de AIG, aseguró que se trata de "preservar" el valor del negocio y dotar a la entidad de la liquidez necesaria para que pueda completar de forma ordenada su reestructuración, que algunos analistas empiezan a ver como una bancarrota controlada.

El Tesoro tomará el dinero del fondo de estabilidad financiera -dotado con 700.000 millones-, mecanismo al que ya recurrió en noviembre para movilizar 40.000 millones. Con los 30.000 millones adicionales de ayuda, AIG se convierte en el primer beneficiario del fondo. Si se tienen en cuenta los créditos de la Fed, el total de la ayuda movilizada hasta ayer ascendía a 150.000 millones. El Tesoro controla el 80% del capital de AIG.

Y no está dicho que ésta vaya a ser la última. La Administración que preside Barack Obama está dispuesta a darle asistencia "si los mercados no se estabilizan y mejoran". El problema es que no se conocen las consecuencias que puede tener esta movilización masiva de capital público. Y en este momento, como advierten los analistas, es imposible saber cuánto dinero del contribuyente se ha perdido ya en AIG, y cuánto potencialmente se va a perder.

La situación no es mucho mejor en Freddie Mac. Por si no fuera suficiente con las dificultades por las que atraviesa Washington para hacer funcionar el gigante hipotecario, David Moffett anunció ayer de forma inesperada su renuncia como consejero delegado, cargo que ocupa desde que el Gobierno pasó a tutelar Freddie Mac y Fannie Mae, las hipotecarias con aval público. El Tesoro acaba de doblar a 318.000 millones el límite del capital que puede comprometer en las dos hipotecarias.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 02 de marzo de 2009.

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