Padres del colegio de Enguera defienden al director expedientado por unas obras

En la tierra mítica del pelotazo urbanístico el director del único colegio público de Enguera -un pequeño municipio del interior de la provincia de Valencia de 6.000 habitantes- ha sido expedientado por 27,27 metros cuadrados de excedentes de una obra menor para reformar los vestuarios y el comedor, pese a que el Ayuntamiento del PP primero autorizó el inicio de obras y ha acabado decretando su derribo por un puñado de metros.

Los padres de los niños del colegio Enrique López Palop asisten con perplejidad a la ceremonia de confusión orquestada "desde hace tres años", en septiembre de 2006, cuando se formalizó la solicitud de "obra menor", que fue aceptada verbalmente por los concejales de Urbanismo y Educación del Ayuntamiento y por los técnicos e inspectores de la Consejería de Educación. Los mismos que entonces alabaron la "mejora" del colegio, y ahora han firmado la apertura de un expediente contra el director, Virgilio Perona.

Perona -un carismático director cuyo proyecto pedagógico ha recibido la más alta puntuación de la Administración educativa por haber introducido de forma pionera las Nuevas Tecnologías en el aula- podría abandonar el cargo que ha ejercido durante 20 años por "unas obras realizadas sin los permisos correspondientes", según declaró el alcalde popular Santiago Arévalo Llácer a los padres el 16 de febrero. Asimismo, en su escrito Arévalo le acusa de otra "irregularidad" por "la adquisición con fondos del colegio de un vehículo nuevo y su venta".

La única competencia municipal sobre las cuentas del colegio -cuyos últimos cinco ejercicios han sido auditados con éxito- es que el impuesto de circulación esté pagado. Ahora, la pelota para devolver la normalidad al centro está el tejado de la consejería.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 02 de marzo de 2009.

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