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Montilla augura un grave conflicto si el Constitucional recorta derechos lingüísticos

Cuestionar el catalán "descalificaría un modelo de convivencia" dice el presidente

La equiparación del catalán y el castellano en derechos y deberes es una de las mayores aportaciones del Estatuto que los catalanes votaron en referéndum en 2006 y que ahora el Tribunal Constitucional examina con lupa a instancias del Partido Popular y del Defensor del Pueblo. Nadie sabe a ciencia cierta cuándo habrá sentencia y si el capítulo de derechos lingüísticos será modificado, pero el presidente de la Generalitat, José Montilla, lanzó ayer una dura advertencia sobre lo que, en su opinión, implicaría una sentencia desfavorable. Un recorte en este capítulo, dijo "sería también una descalificación del modelo de convivencia que la sociedad catalana se ha dado a sí misma". Y añadió: "con la convivencia civil, con la lengua, no se puede jugar".

El presidente aprovechó una conferencia sobre los primeros 25 años de la ley de Normalización Lingüística celebrada en el Institut d'Estudis Catalans para pedirle al PP y a los magistrados del Constitucional que eviten caer en las "bajas pasiones". "Cataluña no aceptará de ninguna manera que se le imponga desde fuera la confrontación entre el catalán y el castellano". Y es que en el Gobierno catalán preocupa especialmente la posibilidad de que el Constitucional haga una interpretación restrictiva de artículos como el 6.2, que, además de establecer la cooficialidad de catalán y castellano, dice que todas las personas tienen el "derecho y el deber" de "conocer" ambas lenguas.

Este deber se extiende también al ámbito jurídico. "Los magistrados, jueces y fiscales que ocupen una plaza en Cataluña deben acreditar un conocimiento adecuado y suficiente del catalán", reza el artículo 102.1. Un eventual recorte de todos estos avances implicaría, dijo Montilla, un "riesgo cierto de fractura social".

Y no sólo se refirió a los peligros de un recorte estatutario. En una conferencia que registró significativas ausencias, entre ellas las del presidente de la sección filológica del IEC, Joan Martí, Montilla también criticó las campañas mediáticas "anticatalanas". El presidente descalificó las campañas auspiciadas por medios de comunicación próximos al Partido Popular como la del manifiesto por la lengua común. "Nuestro país ha evitado la guerra de lenguas", recordó, y pidió no caer en las actitudes de confrontación que según él buscan los responsables de "ciertas tribunas mediáticas que han recuperado la versión más rancia del anticatalanismo".

Hizo extensiva su petición al Gobierno central. Y es que en opinión del presidente de la Generalitat, durante las últimas décadas, el Gobierno central, a través del Ministerio de Cultura, ha tenido una "actuación y una política de actuación exclusivamente castellana". Por ello, pidió a las instituciones estatales la "plena asunción, que no sólo aceptación" del pluralismo lingüístico. Montilla, eso sí, se reivindicó como defensor del catalán en su etapa como ministro de Industria. De aquella época destacó la aprobación del dominio .cat en Internet.

En clave de futuro, Montilla rechazó visiones como las que defienden sus socios de Esquerra Republicana en el sentido de que la independencia de Cataluña es necesaria para la supervivencia del catalán. Montilla pidió no caer en actitudes "apocalípticas".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 3 de marzo de 2009