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Oliveira, un siglo y sin inmutarse

El cineasta portugués celebra su centenario con el rodaje en Lisboa de una nueva película, 'Singularidades de una chica rubia' - La Filmoteca y el Gobierno lusos homenajean al creador

Manoel de Oliveira cumplió ayer 100 años y apenas se inmutó. Al menos, aparentemente. El cineasta en activo más longevo pasó el día haciendo lo que le apasiona: rodar. Quedan pocos días para terminar su última película, Singularidades de una chica rubia, adaptación de una novela de Eça de Queirós, y no hay tiempo que perder. De manera que, a las 8.00, el realizador portugués estaba en Lisboa junto a la cámara, como cualquier día de trabajo, para continuar el rodaje. Hasta las 18.00. Como cada día.

Sólo en la parada para almorzar hubo una concesión a la efeméride. En los postres, el equipo le cantó cumpleaños feliz y todos brindaron por los 100 años del director más en forma del mundo. Nada de invitados ni de periodistas. Fue el centenario más discreto.

El realizador ya tiene en la cabeza el siguiente filme, 'Angélica'

Aníbal Cavaco Silva le impondrá la gran cruz de la Orden del Infante

Oliveira dice convencido que esto de la edad "es un misterio de la naturaleza", y no le falta razón. "Cuando trabajo disfruto y cuando estoy sin trabajar, me aburro". Con esta premisa puede afirmar convencido que no es viejo, y que "la edad es una ficción". Lo que no es ninguna ficción es que Manoel de Oliveira (Oporto, 1908) tiene tantos años como el cine. Y es, probablemente, el único realizador vivo que ha hecho la travesía del cine mudo a la banda sonora, del blanco y negro al color, y del analógico al digital. Sin inmutarse.

El 1931 hizo su primer cortometraje y en 1942 dirigió el primer largo. Unas cuarenta películas integran su filmografía, por la que Cannes le concedió este año la Palma de Oro. Los premios obtenidos, como la edad, también llegan al centenar. Oliveira está presente desde hace días en todos los medios portugueses, que lo presentan como icono del cine europeo.

Ajeno a los elogios y parabienes, toda su atención se centra ahora en terminar el rodaje de Singularidades de una chica rubia, con participación española, para empezar rápidamente el montaje de imagen en Lisboa y, posteriormente, el de sonido en Barcelona. La película está producida por Luís Miñarro y François d'Artemare, para Eddie Saeta, SA y Filmes do Tejo, SL , respectivamente. "Intentaremos llevar la película a Berlín, pero no sé si nos dará tiempo", explicaba ayer Luis Miñarro. "Él quiere, pero si no llegamos a tiempo, iremos a Cannes".

A los 100 años, la vitalidad de Oliveira desconcierta al más pintado. Ya tiene en la cabeza la siguiente película, que quiere empezar cuanto antes, sin darse tregua. Se llamará Angélica, a partir de un guión que él mismo escribió originalmente en los años cincuenta, y que fue retocando hasta su publicación por Éditions de l'Ivoire, a mediados de los noventa. La revista Cahiers du Cinéma publicó varios fragmentos.

Nunca pregonó sus ideales políticos, pero durante la dictadura salazarista pasó largo tiempo en el dique seco como director, y aprovechó para hacer varias incursiones como actor. Tenía 70 años cuando volvió detrás de la cámara, y desde entonces no ha parado, como si tratara de recuperar el tiempo perdido. Fue en aquel regreso cuando rodó una de sus películas más bellas, Amor de Perdición (1978).

Hoy, la jornada de trabajo de Oliveira será como de costumbre, pero al terminar Oliveira viajará a su Oporto natal, donde la Fundación del Museo Serralves le ha preparado una fiesta.

Fue una elección del realizador, quizá como muestra de agradecimiento a la gran exposición retrospectiva de su obra que han podido verse en su ciudad portuense. Algunos medios especulaban ayer con la presencia en la fiesta del ministro de Cultura para anunciar el fin de la polémica sobre la prolongada indefinición del destino de la Casa del Cine, con el nombre de Manoel de Oliveira. La actriz Maria de Medeiros presentará la fiesta en Serralves, en la que participarán otros actores y amigos del realizador.

Mañana, el presidente de la República, Aníbal Cavaco Silva, le impondrá la gran cruz de la Orden del Infante, en una ceremonia que tendrá lugar en el Palacio de Belem, y que contará con la asistencia de actores y directores portugueses de distintas generaciones.

La filmoteca portuguesa culmina la semana próxima la retrospectiva Todo Oliveira: 100 años en dos meses, con una película colectiva en conmemoración de los 60 años del Festival de Cannes, en 2007, en la que participaron más de 30 realizadores, entre ellos Oliveira. Además, el canal público de televisión RTP estrenó anoche Cristóbal Colón, el enigma, y la cadena de Oporto emitirá esta noche Aniki-Bobó, películas que llevan la firma de Manoel de Oliveira.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 12 de diciembre de 2008