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Un autor afgano gana el Goncourt con su primera novela en francés

Otro exiliado, el guineano Tierno Monénembo, se hace con el Renaudot

Dos representantes de la literatura global, que ha dinamitado definitivamente los corsés nacionales, se impusieron ayer en Francia. El Premio Goncourt recayó en el escritor y cineasta afgano Atiq Rahimi, por Syngué sabour. Pierre de patience. El Renaudot, en el guineano Tierno Monénembo y su obra Le roi de Kahel.

Rahimi, nacido en Kabul hace 46 años, persófono, había escrito tres novelas en farsi antes de atreverse con la lengua francesa. La obra es el relato en primera persona de la profunda rebelión interna de una mujer afgana contra la tiranía de los hombres, y de su esposo en particular.

Rahimi se impuso a Michel Le Bris y su novela La beauté du monde, en la última votación del jurado reunido como es tradicional en el restaurante Drouant. Los otros dos finalistas de este año eran Jean-Baptiste del Amo, con Une éducation libertine -peculiar lectura del Siglo de las Luces- y Jean-Marie Blas de Roblès y Là où les tigres son chez eux, una ambiciosa novela de más de 800 páginas con la que ganó la semana pasada el Premio Medicis.

Procedente de una familia occidentalizada en el Kabul de la monarquía -su padre era juez-, estudiante en el Liceo Francés, Rahimi contempló cómo su mundo, una frágil burbuja de civilización, entraba en la espiral que le llevaría a la guerra contra la URSS para degenerar en la barbarie de los talibanes y la situación actual. El golpe de Estado de 1973 lleva a su padre a la cárcel. La familia inicia un largo periplo, aunque Rahimi vuelve periódicamente a su país, que finalmente abandona para instalarse en Francia. La muerte de su hermano en la guerra le lleva a escribir su primera novela, Tierra y cenizas (Lengua de trapo, 2001), que en 2004 adapta al cine y obtiene el Premio Regard d'Avenir del Festival de Cannes. A esa primera obra siguen Laberinto de sueño y angustia (Siruela, 2005) y Le Retour imaginaire, en 2005, todas ellas escritas en farsi.

Syngué Sabour es el monólogo lleno de rencor y desesperanza de una mujer -supuestamente afgana, aunque no se especifica- que acaba de enterrar a su esposo, un "héroe de la guerra" al que ha cuidado en una larga agonía cumpliendo su deber de esposa, pero a quien prácticamente no ha conocido. El título hace referencia a la "piedra de la paciencia" una piedra mágica sobre la que se vierten las desgracias.

El vencedor del Renaudot, Tierno Monénembo, es otro hombre forzado al exilio. A sus 61 años, Le roi de Kahel le consagra definitivamente como escritor. Obligado a abandonar su país natal, Guinea, a finales de la década de 1960 para escapar de la dictadura de Seku Turé, su obra consta de una decena de novelas cuyo tema central es la impotencia de los intelectuales africanos para incidir en sus sociedades.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 11 de noviembre de 2008