Tribuna:Barcelona, sede de la Unión por el MediterráneoTribuna
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Barcelona gana y gana el Mediterráneo

Barcelona da la bienvenida a la Unión por el Mediterráneo (UpM). La ciudad gana y el Mediterráneo gana con la Secretaría de la UpM. Barcelona, que con su nombre y su impulso simboliza desde 1995 la cooperación euromediterránea, pasa a contar con un organismo internacional que la convierte en capital del Mediterráneo. Continuando su histórica vocación, la ciudad se consolida como símbolo reconocido y sede efectiva de la cooperación y el diálogo en ese gran ámbito. Es el reconocimiento a una larga historia y a un esfuerzo continuado desde que albergara el nacimiento del Proceso de Barcelona en 1995. Su implicación euromediterránea desde entonces es indiscutible. Desde aquí se impulsaron saltos cualitativos cruciales para las relaciones y la cooperación entre europeos y mediterráneos. El impulso de Barcelona y de España fue clave en 1995, volvió a serlo durante la presidencia española de la UE en 2002 y, de nuevo, en la cumbre euromediterránea de Barcelona en 2005. Avances importantes que ahora culminan en esta nueva fase promovida por la presidencia francesa del UE.

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Pero también gana la UpM. Es positiva la nueva estructura creada, con cumbres bianuales y Secretaría, pero estamos lejos de resolver, de un plumazo, todos los temas que la asociación euromediterránea tenía planteados. Y ahí es donde Barcelona puede marcar la diferencia. La Secretaría de la UpM tiene, en principio, una misión técnica de preparación, seguimiento e impulso de los proyectos aprobados por las cumbres o las conferencias ministeriales. Pero con sede en una ciudad y en un país que creen firmemente en el proyecto mediterráneo, con el apoyo de todos sus niveles de gobierno y de una sociedad civil comprometida, esta nueva Unión tendrá un desarrollo más amplio y dinamizará de forma mucho más activa proyectos de alcance euromediterráneo. Con sede en Barcelona, evolucionará de una oficina técnica a un verdadero centro neurálgico de impulso y de coordinación. Con sede en Barcelona, se reforzarán el diálogo y la cooperación. La implicación e impulso de Barcelona harán realidad el sueño de la UpM. Barcelona es garantía de que avancemos en esta nueva etapa hacia los ambiciosos objetivos que debemos perseguir: la paz, la prosperidad compartida y el diálogo en el Mediterráneo.

Senén Florensa, embajador director general del Instituto Europeo del Mediterráneo (IEMed).

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0004, 04 de noviembre de 2008.